CERRAR
MENÚCERRAR

No depilarse: chicas que han dejado de hacerlo aconsejan a las que aún no se atreven

Cara y Cuerpo

No depilarse es una opción que cada vez más mujeres se atreven a contemplar. Tres chicas que lucen su vello corporal natural comparten unos consejos prácticos

¿Depilarse o no depilarse? He ahí una cuestión que cada vez más mujeres dejan de dar por sentada (¿acaso no depilarse era una opción aceptable, real?) y empiezan a replantearse. ¿Por qué me depilo? ¿Por qué me resulto tan poco atractiva, incluso sucia, si no lo hago? Iniciativas como #Januhairy o #bodyhairmovement y figuras de la cultura pop como Amaia Romero, que no dudan en normalizar el hecho de mostrar el vello corporal, han contribuido a que muchas mujeres se replanteen una práctica que, más que una elección, se vive como una obligación.

Si es tu caso y estás pensando en dejar tu vello corporal en paz de una vez por todas, tenemos unos cuantos consejos prácticos de varias chicas que, llegado un punto en su vida, decidieron no depilarse.

Alba tiene 29, es de Madrid pero vive en Colombia. Cuando su trabajo en Cooperación para el Desarrollo la llevó a una parte remota del país con poco acceso a electricidad y agua decidió que era el momento de dejar la depiladora eléctrica detrás. "No he vuelto a depilarme nunca desde que decidí dejar de hacerlo por completo en abril de 2017, o sea, hace 2 años. Y no veo probable que lo vuelva a hacer próximamente", añade. Para ella, como para el resto de las chicas que han participado en el artículo, si quieres dejar de depilarte es buena idea intentarlo en invierno (#Januhairy no está ahí por nada) y así "primero acostumbrarte tú y aprender a querer ese nuevo cuerpo antes de enfrentarte a las miradas y juicios externos que siempre van a estar ahí".

En esto coincide Isa Hueso, periodista de 25 años que se gana la vida como oficial de mesa de baloncesto en Cádiz y que asegura que ella, de hecho, jamás se ha depilado en invierno: "Yo cuando llegaba el frío decía 'se acabó'". En su caso, dejar crecer su vello no ha sido tanto una cuestión de activismo o de cuestionar los cánones como de "pereza pura y dura" y de tener pocas ganas de tolerar el dolor: "La primera vez que mi madre probó conmigo una Silk-épil salí llorando" (¡cuántas podemos decir lo mismo al respecto!). Para ella, si tuviera que elegir empezar por una zona para abandonar la depilación serían las piernas: "Empiezas en invierno con medias y así te acostumbras y te vas sintiendo cómoda".


Para Sara P., una estudiante de Bellas Artes de 22 años, esa parte del cuerpo fueron las axilas: "En mi caso empecé por ahí, porque había visto a más gente, y como normalmente se ven menos…" Ella, de hecho, se ve mejor "con pelo en el sobaco" y si tiene que quitárselo (como cuando el pasado verano fue a una boda y su tía cogió una cuchilla y le dijo 'ven aquí') se siente desnuda: "No tener pelo me parece antinatural, es como ser una muñeca o una niña pequeña. Aunque a mí me parece bien también que la gente se depile si quiere".

"Creo que hay algunos pelos -supongo que pueden cambiar para cada una- que tienen más estigmas que otros", explica Alba, que cuenta que a ella le costó no eliminar su vello facial. Para Isa, es el de las axilas el que suele rasurar de vez en cuando "porque no me siento cómoda, por el sudor", y Sara no suele dejar crecer demasiado el de las ingles y lo que más se le hizo bola fue dejar de depilarse fueron las piernas. Así que si decides empezar a aceptar que tu cuerpo tiene vello y que vas a dejarlo donde está, no seas excesivamente estricta contigo misma: quizá no puedas dejarlo crecer en todas las zonas a la vez o haya lugares donde, de momento, no te acostumbres a verlo.

Una de las cosas en las que las tres coinciden es que ahora su piel está mucho más sana: "La piel de mis piernas está mucho más saludable ahora, pues tenía la mala costumbre de pellizcar y arrancar, después de cada depilación y bajo la luz de un potente flexo, cada pelito encarnado o a punto de salir", cuenta Alba. La foliculitis, esos pelitos enquistados, suele ser un problema asociado a métodos de depilación no definitiva, explica Diana Velázquez, dermatóloga del Hospital Infanta Leonor: "El punto crítico es cuando el vello crece, ahí puede darse la foliculitis. Una vez ha crecido no hay problema". Para este proceso de pasar de una piel depilada a una sin depilar, la doctora recomienda emplear geles antisépticos, y añade que "la exfoliación no es garantía de que no aparezcan vellos enquistados". Y respecto a la higiene o no que pueda conllevar no depilarse, Velázquez apunta que el vello solo influye cuando cuando existe alguna patología respecto a la sudoración o el olor corporal: "Si hay un exceso de sudor que provoque un olor corporal más fuerte, el pelo puede contribuir a que se retenga más este olor".



Cómo se acostumbra una a verse con un vestidazo y con pelos en las piernas? ¿O con un bikini y las ingles sin depilar? ¿Cómo se reconcilia con su imagen en el espejo y con la que muestra al mundo a través de Instagram, por ejemplo? Isa y Sara coinciden en que ellas siempre han aceptado su cuerpo con vello y han aprendido a gestionar esas miradas de más por la calle, en clase, en el transporte público… "Yo llevo rastas así que ya me miran mucho", explica la segunda. Para Alba, acostumbrarse a su imagen supuso algo más de trabajo: "Mientras buscaba ropa que escondiese el pelo de las piernas y las axilas, no estaba disfrutando por completo de verme como quería -con ese vestido tan guay de tirantes, por ejemplo-. Y es también un proceso cambiar la expectativa de cómo me veía ahora con la misma ropa. Ropa considerada muy femenina -faldas, vestidos ajustados que realzan las curvas, por ejemplo- parece generar una disonancia cuando nos han convencido que los vellos no pueden serlo".

Y ahora, un asunto peliagudo (perdón): ¿qué pasa cuando se tiene pareja o se presenta la oportunidad de intimar con alguien? Cuando tomó la decisión de dejar de depilarse, Alba no tenía ninguna relación, y cree que eso le facilitó las cosas: "Lamentablemente es algo que a las mujeres nos pesa mucho a la hora de decidir sobre nuestro cuerpo". En el caso de Isa, una de sus novias prefería que se depilara y a las otras les daba más igual, mientras que los chicos con los que ha estado nunca le pusieron trabas con esta cuestión: "Si alguien tiene un problema pues ahí está la puerta. A un rollo de una noche tampoco es que vaya a importarle mucho una vez esté en el tema, ¿no?". Sara, que tampoco ha tenido conflicto con su pareja al respecto, reconoce que alguna vez ella, antes de acostarse con alguien, sí que ha advertido: "Oye, que no me depilo".

"Parece que tener pelos es un inconveniente para la intimidad sexual. La realidad es que a muchos hombres les atrae el vello y muchas mujeres admiran esa convicción. Yo apuesto por ser honesta de formas divertidas, mostrar pronto esa parte de mí si me interesa tener intimidad física con alguien, para que puedan elegir libremente si les interesa o no. Y no tomármelo personal si no, igual que espero que no se lo tome personal alguien rubix si elijo que no me atrae su color de pelo", comenta Alba, que asegura que una de las cosas que más le ha ayudado a continuar con su decisión de no depilarse, además de ver su piel más saludable, es comprobar "la aceptación externa, mucho mayor de lo que podría imaginar. El deseo, y la curiosidad también, que llega a generar".



Morgan Mikenas es una de las activistas pro no depilación que más ha salido en los medios. Ella, que ya tenía una comunidad de seguidores en Internet por ser bloguera de fitness, decidió no depilarse más hace tres años porque le consumía muchísimo tiempo. Los comentarios de odio que recibe cada vez que sube una foto no le amedrentan, y aconseja a cualquier mujer que esté pensando en empezar a convivir con su vello corporal que "no se cuestione a sí misma: lo más importante es la autoaceptación, estar en paz con lo que somos". Isa recomienda un trabajo de amor propio: "Pasar un rato de dolor no tiene sentido si te gustas a ti misma con cada cosa en su sitio", y Sara anima a "dejar de pensar en lo que piensen los demás". Alba remata: "No se trata de si está mejor o peor depilarse sino de tener el derecho a hacer lo que quiera con mi cuerpo sin que me juzguen. Ese sería mi mensaje final". Amén, hermanas.

True