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Naturalizar la regla: beneficios del free bleeding o el sangrado libre

Vida Sana

365 días disfrutando de las ventajas del sangrado libre

La primera vez que me interesé por alternativas al tampón fue cuando empecé una nueva medicación para la depresión que me alteró el ciclo menstrual (y todo lo demás). Las pastillas me dificultaron usar tampones porque empecé a tener periodos impredecibles. Necesitaba otro método que fuera compatible con mi cuerpo y que no implicara más medicación. Soy algo aprensiva, así que las copas menstruales me daban un poco de miedo. Pero la ropa interior apta para la regla, tipo Thinx, me parecía algo que podía probar. Es cierto que hubo un punto en el que eso del 'free bleeding' me parecía algo que se hacía en plan performance, pero también me empezaba a dar cuenta de que los tampones y las compresas no eran la única opción y que el 'free bleeding' era algo que cualquiera podía hacer fácilmente.

Y así fue. Al principio pensé que la ropa interior menstrual era una especie de red de seguridad para cuando llevase tampones y tuviese mucho flujo. Pero pronto me di cuenta de que era mucho más práctico llevar las bragas puestas y rezar por no mancharlo todo de sangre. Y no lo manché. Fue tan cómodo llevarlas que hasta me olvidé de que en algún momento tendría que lavarlas.

El 'free bleeding' y la naturalización de la regla

Limpiar cosas que había manchado accidentalmente cuando tenía la regla siempre ha sido algo embarazoso para mí, y que me provocaba vergüenza, incluso cuando vivía sola y era solo una pequeña marquita en las sábanas. Al principio, cuando dejé las Thinx en el fregadero para enjuagarlas al final del día, empecé a sentir las mismas cosas: una incomodidad aprendida causada por mi propia sangre, no porque fuera a marearme, sino por algo más profundo. Pero entonces, mes a mes, mientras veía cómo el agua que se iba por el sumidero cambiaba de color, lo que empecé viendo como una parte silenciada y vergonzosa de mi vida como persona menstruante, empezó a parecerme natural y simple, incluso empoderante.

A riesgo de sonar tosca, verme obligada a interactuar de manera tan tangible y visible con mi periodo -no únicamente teniendo que tirar un apósito de plástico a la papelera o esconder un tampón en la manga para ir al baño en el trabajo- me ayudó a normalizar mi cuerpo y mi regla como ninguna campaña o reportaje al respecto podría haberlo conseguido.

Hay algo muy liberador en simplemente ponerte una prenda y, al margen de los inevitables calambres y la sensibilidad exacerbada, olvidarte de que tienes el periodo hasta que llegas a casa. Con esto, mi cuerpo y mi ciclo se han convertido en algo más personal, ya que ha desaparecido toda la parte pública del asunto (incluso aunque fuera más fruto de mi mente), y tengo una sensación de libertad mayor que lo que nunca pensé.

Contenido publicado originalmente por Allison Stubblebine en NYLON US.
Traducción: Laura Caso.
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