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Cómo apuntarme a boxeo me ayudó a superar mi depresión y ansiedad

Vida Sana
ILLUSTRATION BY SARAH LUTKENHAUS

Practicar boxeo puede contribuir a mejorar el estado de ánimo de las personas que sufren depresión, mejorar su seguridad en sí mismas y recuperar la conexión con el propio cuerpo

"¿Cuánto ejercicio haces?", me preguntó mi terapeuta un día, en medio de una sesión especialmente intensa.

"Pues nada aparte de andar", le contesté. Era la depresión hablando a través de mí. Apenas quería salir de la cama por la mañana, ¿cómo iba a gastar la energía que no tenía en algo que me iba a dejar dolorida y exhausta? Por supuesto sabía que mi terapeuta tenía (y sigue teniendo) las mejores intenciones, pero ¿hacer deporte? En aquellos momentos hubiera preferido tirarme por las escaleras en vez de subirlas.

Sonriendo, me replicó: "Creo que te ayudaría a sentirte menos aletargada y enfadada. También te ayudaría a dormir mejor. Pero sin presión". Le dije que lo pensaría.

Casi tres años después, le hice caso.

Un poco de información sobre mí: La última vez que hice gimnasia en serio estaba en el instituto y fue solo porque mis notas dependían de ello. En la universidad hubo dos ocasiones en las que hice lo mínimo, que incluyen una vez en que mi compañera de habitación y yo nos levantamos pronto para ir a pilates y cuando tuve que salir corriendo un par de veces para llegar a clase por haberme dormido.

También está esa vez en que me aprendí tres ejercicios rápidos y para los que no hacía falta equipamiento que se podían hacer en casa, pero hasta eso lo dejé. Al final, llegué a la conclusión de que para estar activa necesitaba a alguien externo que me guiara y disciplinara.

Así que cuando me apunté a clases de boxeo en la nueva sede que Overthrow había abierto en Brooklyn (Nueva York) sabía que me iba a enfrentar al entrenamiento de mi vida. Y aunque estaba nerviosa por cómo iría la semana, también estaba emocionada.

El boxeo ayuda a vivir en el presente

Había estado yendo a terapia durante tres años y llevaba sufriendo ansiedad y depresión probablemente toda mi vida. Ha sido una batalla bastante dura todos estos años, y aunque la terapia definitivamente me ha ayudado a atravesar momentos difíciles, siempre había una voz en mi interior que me decía que me faltaba algo. Creía que como iba dos veces por semana a ver a un especialista en salud mental estaba haciendo todo lo que podía hacer para solucionar mi problema. Pero ir a terapia es solo el primer paso para pedir ayuda, y no es el único que puede darse. Después de una semana combinando las sesiones con mi clase de boxeo noté un enorme cambio en mi estado mental, no solo por estar más activa sino por ser capaz, por una vez en mi vida, de desconectarme de mi cabeza y conectarme con mi cuerpo.

Esto mismo le ocurrió a Ro Malabanan, el responsable del Overthrow de Brooklyn, y uno de mis instructores. Malaban, que ha sido profesor de fitness y entrenador personal durante 20 años, me contó que empezó a boxear a los 16. “El boxeo me ha cambiado la vida porque me dio un propósito, una dirección. Cuando era más joven estaba perdido y confundido. No sabía lo que quería hacer y ser cuando fuera mayor. El boxeo me ayudó a canalizar esa energía positivamente. Me dio la confianza para perseguir mis objetivos empresariales, como abrir mi negocio de entrenamiento personalizado y, al final, mi propio gimnasio de boxeo". Cuando le conté mi lucha con la ansiedad y la depresión, él me contó algunos de sus problemas, y cómo el boxeo le ayudó con todo esto. “En 2008, cuando llegó la crisis, lo perdí todo. Estaba arruinado y deprimido. Seguí entrenando y enseñando boxeo, y eso me dio la energía para seguir adelante. Un round más, un día más. Me ayudó a seguir adelante. Al final, surgió la oportunidad de dar clases en el Overthrow, y ahora estoy encantado de poder compartir lo que sé con los demás".

Su franqueza me ayudó a aterrizar en las clases sin ansiedad. Y ahora que podía concentrarme de manera clara y segura, descubrí que podía centrarme solo en ese momento, en estar presente.

El gimnasio organiza las clases en tres sesiones de 45 minutos: cursos individuales con un entrenador, una lección sobre el ring que se centra en el trabajo con las piernas, la técnica y la sensación de moverse y boxear como un profesional y la clase Overthrow, que mezcla boxeo de sombra, saco y movimientos básicos. A los que les dé miedo ser la persona con menos experiencia en el ring, que no se preocupen: las clases están llenas de gente de diferentes etnias, edades, géneros y niveles.

"Boxear me ayudó a hacer frente a mis inseguridades"

En mi primer día empecé con la clase de boxeo de sombra, lo que quizá fue un error siendo yo novata. La clase era, como poco, intensa, pero del mismo modo en que pueden serlo la ansiedad y la depresión. Además de seguir las firmes pero alentadoras órdenes del instructor sobre qué golpes lanzar (mandíbula, golpe cruzado, gancho, gancho inverso) al saco o a los compañeros, también había que ser capaz de realizar otros ejercicios en medio de las repeticiones, lo que incluía sentadillas, flexiones y burpees entre otras cosas. Estaba empapada en sudor a los cinco minutos y quería dejarlo. Mi ansiedad porque los demás me vieran esforzarme y aún así fallar empezaba a afectar a mi concentración y las lágrimas llenaban mis ojos.

Pero aún así no lo dejé. No solo porque tenía que escribir este texto, sino porque nunca había tirado la toalla en mis 22 años. Cuando luchaba por recuperar el aliento, recordé todos los momentos de mi vida en los que quería rendirme y aún así no lo hice. Recordé os días en los que quería quedarme en la cama y llorar pero elegí levantarme e ir a mis clases y mis prácticas. Recordé todas las entrevistas en las que tenía que venderme y me sentía un fraude. Me tragué el miedo e hice más flexiones.

Tomé un sorbo de agua en un descanso y sentí cómo me latía fuerte el corazón. Para cuando la clase se terminó, tenía la sensación de que me iba a caer al suelo pero también, extrañamente,de que podría correr una maratón. Llamé a mi novio al salir, emocionada, con lágrimas en los ojos (otra vez).

Aquel primer día fue el más duro de la semana, pero es lo que se suele decir sobre el primer paso de cualquier cosa. Le conté mis sentimientos a Ro en la siguiente clase, mientras me ayudaba a vendarme las manos. Él me lo explicó: “El boxeo y el ejercicio pueden resultar de mucha ayuda para hacer frente a problemas psicológicos. Un deporte como este te ayuda a desarrollar tu confianza, encontrar tu fuerza interior y mostrar tu valor. Boxear me ayudó a hacer frente a mis inseguridades. Gracias a poder seguir practicando y a convertirme en entrenador superé una época muy dura de mi vida".

“Overthrow es un lugar donde las personas que tengan problemas de ansiedad o depresión pueden venir y descargar su malestar", añade el fundador y CEO, Joseph Goodwin. “Como persona a la que le afectan ambas cosas, el boxeo me parece un excelente canal, y la técnica y el ritmo que implica son catárticos. Overthrow es una plataforma para la gente sean ellos mismos y luchen por lo que creen".

“¿En qué creo yo?", me pregunté cuando se terminaba la semana. Sé que creo en los poderes curativos de la terapia y la música pero, ¿estaba lista para incorporar el boxeo en mi viaje hacia la felicidad y la curación? Después de siete días, mis músculos decían "¡no!", pero mi mente gritaba "¡sí!".

Contenido publicado originalmente por Hafeeza Nazim en NYLON US
Traducción: Laura Caso
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