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El cuento de la criada (tercera temporada): Samira Wiley sobre Moira, la dureza de los guiones y la representación de las mujeres lesbianas

Cine, Series y TV
FOTO: KATE OWEN

La tercera temporada de El cuento de la criada (Hulu, en España a través de HBO) no nos lo está poniendo nada fácil como espectadores. Pero a las actrices tampoco... Hablamos con Samira Wiley (Moira) sobre cómo poner límites entre la ficción y la realidad y los retos para las mujeres lesbianas que aún plantea la serie y la industria del entretenimiento. También, de su duelo por su querido personaje en Orange is the new black.

Samira Wiley no creía que iba a obtener el papel de El cuento de la criada (Hulu, en España una serie que puedes ver en HBO). Cuando hizo una audición para el papel de Moira, la intrépida y decidida mejor amiga del protagonista de la serie, June, Wiley estaba sin dormir y agotada. Acababa de volar a Toronto desde Los Ángeles y, como acababa de perder su pasaporte, tuvo que conseguir uno nuevo la mañana de su vuelo a Canadá, donde también estaría presente en un evento del Orgullo en Toronto.


La actriz, conocida por su personaje de Poussey en Orange is the new black y estrella consagrada gracias a su Moira en El cuento de la criada (Hulu, en España en HBO) habla sobre los temas de la tercera temporada, la evolución de su personaje y los estereotipos a los que aún se enfrentan los personajes LGTBIQ + en el entretenimiento. Aquí, recopilamos las mejores frases de su entrevista y te ofrecemos la sesión de fotos en exclusiva que protagonizó para la portada de NYLON US.


Pero primero, tenía que conseguir entrar en Canadá. "Tenía que estar allí a las 6:45 para ser la primera en la fila para obtener un pasaporte expedido el mismo día, que ni siquiera sabía que era algo que se podía hacer", me cuenta durante el almuerzo en un restaurante etíope en Brooklyn. "Y me gustaría tener mi foto de pasaporte para enseñarte qué pinta tenía ese día". Sin dormir, descuidada y cansada por el vuelo, Wiley fue directamente a la audición al aterrizar. Cuando piensa ahora en ello, se ríe y dice: "No bueno" (sic).

Había otra razón por la que Wiley podría haberse sentido insegura: acababa de perder su trabajo. Poussey Washington, el personaje que la catapultó a la fama, acababa de ser asesinado en la querida serie de Netflix, Orange Is the New Black. En el gran elenco de Orange, Wiley había destacado. Una cara nueva en su primer papel televisivo, Wiley era novedad para muchos espectadores, y el público se sentía atraído por ella. Su personaje se convirtió en un favorito de los fans, con el carisma de Wiley asomando escena tras escena. Viendo Orange, no podías apartar tus ojos de ella. Confesaré que después de que su personaje muriera en la temporada 4, dejé de ver la serie. Me di cuenta de que solo había estado observándola.

Wiley tiene la vivacidad y el humor que le prestó a Poussey, pero también puede volverse introvertida, con un cambio en la mirada que indica temor o arrepentimiento. Se vuelve solemne cuando habla de esos meses después de perder su papel en la serie que le dio a conocer. Abandonar la serie no fue su elección, y cuando su personaje murió, Wiley no sabía qué hacer: "Hubo unos cuatro meses allí donde fue realmente aterrador, solo porque pensé ...", se detiene. "Bueno, no pensé que mi carrera hubiera terminado, o que yo estuviera acabada, pero pensé 'estoy perdida en el mar'".

El carisma de Samira Wiley

Y entonces, Wiley estaba segura de que la audición para El cuento de la criada no había ido bien. "No había ninguna parte de mí que esperara recibir una llamada para el papel", dice. "Me preocupaba que ni siquiera iba a recordar las líneas. De hecho, y esto es un poco embarazoso, pero ese era el nivel, creo no pude recordar todas las líneas. Así, cuando hice la audición, la hice con el papel en la mano, temblando. Pero, no sé, supongo que vieron algo, y me devolvieron la llamada".

No es difícil imaginar lo que vieron. En persona, Wiley es encantadora. Hace chistes con extraños para romper el hielo, es rápida para expresar placer o aprobación: "¡Te ves tan linda!" "¡Me encanta esta canción!", Y puede hacer que cualquiera se sienta cómodo con ella con un destello de su enorme sonrisa contagiosa.



Tal vez ella lo consiguió de sus padres. Wiley, nativa de D.C., es hija de ministros baptistas, personas con un propósito y un mensaje para enviar a la gente. En las entrevistas, habla de ellos con solemne admiración, especialmente de su madre, que trabajó mientras criaba a Wiley y sus dos hermanos. Y no temían significarse: los padres de Wiley se convirtieron en los primeros ministros baptistas de la ciudad en realizar matrimonios entre personas del mismo sexo. Ser ministro, en cierto modo, es un tipo de actuación para el público, y no es difícil pensar cómo Wiley hizo la transición de ver a sus padres predicar a salir al escenario ella misma, primero en una escuela secundaria de artes escénicas en D.C., luego en Julliard.

Estaba trabajando en la escena teatral de Nueva York cuando un compañero le habló sobre las audiciones para Orange. En lo que respecta a Hollywood, el ascenso de Wiley fue de bajo perfil, orgánico: fue una artista nacida que trabajó duro, durante años, en su oficio, y tuvo un par de golpes de suerte. Pero sentada con ella en el restaurante, parece que era inevitable, que estaba escrito que ella sería una estrella. Su magnetismo hace que su fama parezca el destino.

Samira Wiley y los hombres que se confiesan con ella

Ahora, Wiley se convierte en el centro de cualquier habitación en la que entra, atrayendo ojos y atención. Echándole imaginación, se me ocurre que podría ganarse la vida como estafadora o líder de una secta: tiene el tipo de encanto que hace que inmediatamente confíes en ella. Pero es el tipo de persona que solo usaría su poder para el bien. Wiley pasa mucho tiempo haciendo chistes. Durante el tiempo que estuve con ella, la vi buscar a la persona que parecía más tímida en la habitación y asegurarse de que estaba bien. El resultado es que estar con Wiley puede resultar intoxicante, casi sedante. Te sonríe cómplice. Te hace desear contarle un secreto.

Wiley lo sabe, porque de hecho a veces la gente le cuenta secretos. Me explica algo que le sucedió recientemente, en el mismo viaje a Nueva York en el que posó para la portada de NYLON US. Estaba en el apartamento de un amigo cuando un hombre, un amigo de un amigo, apareció, borracho y furioso. "Había cuatro mujeres y un hombre en la habitación", dice ella. "Dijo algo así como: 'Déjame hacerlo, estas siete mujeres son estúpidas'. Estaba tan borracho que pensó que éramos siete mujeres". Parecía que las cosas podían ponerse feas.


Foto: Kate Owen

"Nos llamó estúpidas y, entonces, algunas de esas mujeres se enfadaron con razón. Yo, en plan pacificadora, estaba en plan: 'Dejad que me lleve a este tipo fuera'. Íbamos por el centro de la ciudad de Nueva York, y él iba muy pedo". Comienza a hablarme y me dice: '¿Por qué no pueden ser hombres?' Te lo juro por Dios, esto sucedió. Él decía: 'Simplemente no puedo entender ... ¿Por qué no pueden ser hombres?'. Me miró y me dijo: "¿Sabes a qué me refiero?"

Me quedé muy sorprendida, y se lo dije. "Me encanta ser esa persona que hace que la gente ...". Y se queda pensando. "¿Sienten que pueden bajar la guardia?", le pregunta. "¡Sí! Definitivamente lo estaba usando a sabiendas esa noche. Soy una mujer negra, gay, con un hombre heterosexual y blanco que se sentía completamente cómodo al decirme eso. Es una locura".

El cuento de la criada y la trampa de enfrentar a las mujeres entre ellas

Es una habilidad que tiene Wiley, hacer que la gente se sienta cómoda, y la usa estratégicamente para conocerlos mejor. Se relajan y le dicen lo que realmente piensan. "Es hermoso", dice ella, haciendo que la gente se abra hacia ella. "Para mí, como actriz, narradora y buscadora de la verdad, es oro. Pero también es horrible, porque ahora hay un montón de personas en este país que se sienten envalentonadas para decir lo que han estado pensando y sintiendo desde hace mucho. Y no es bueno".

La política es ineludible ahora que está trabajando en El cuento de la criada, un drama distópico basado en la novela de Margaret Atwood sobre una brutal dictadura cristiana fundamentalista, Gilead, que se adueña de los Estados Unidos en un futuro no muy lejano y esclaviza a las mujeres con el propósito de utilizarlas para gestar. El espectáculo muestra un odio tan brutal y violento hacia las mujeres que puede ser molesto de ver, pero no puedes apartar la vista de él, incluso cuando quieres apartar la vista.


En vista de los múltiples hilos de crítica y denuncia de Twitter, parece claro que Kylie Jenner la ha cagado al celebrar una fiesta basada en El Cuento de la Criada. Por mucho que le pueda gustar (como a nosotros) la serie, viendo los Stories de la pequeña del Klan Kardashian, da la impresión de que no entiende muy bien de qué trata. O peor aún... ¿sí?


Para mí, también tiene mucho que ver con cómo una derecha revanchista está atacando los derechos de las mujeres, los derechos de voto y los derechos de los homosexuales, y la forma en que todo lo que tiene que ver con el aborto, en particular, está siendo atacado. Y no estoy sola: En las protestas de Alabama, Georgia, Ohio y otros estados que recientemente han aprobado brutales restricciones al aborto, las mujeres a favor de la elección visten largas capas rojas y bonetes blancos, el mismo uniforme que obligan a llevar a las esclavas reproductivas en El cuento de la criada. Cuando hablo con muchas mujeres, me dicen que ven esta serie no tanto como una fantasía distópica sino como una especie de predicción oscura, una plantilla de la forma en que los ultra conservadores quieren que las cosas sean. Le digo esto a Wiley; ella asiente, y por un momento, no me mira a los ojos.

Moira, de El cuento de la criada, y procesar el trauma

"Hay una idea que mantiene a Gilead en marcha", me dice, "y para que funcione, es una idea que las mujeres deben aceptar". "Es esta idea que les has dado a algunas mujeres una falsa sensación de superioridad. Estableces este estúpido sistema de castas al que todos nos hemos suscrito ahora donde tenemos esposas y doncellas y lo que sea", dice. "Tienes a todas estas mujeres convencidas, y las que se sienten más seguras, las esposas, ni siquiera se dan cuenta. Creo que son las más oprimidas, en cierto modo. Ni siquiera saben lo que está sucediendo. Las mujeres viven en esta sociedad donde se creen superiores. En realidad, es solo el patriarcado que dice: '¡Están luchando unas contra otras!".

El personaje de Wiley, Moira, huye de Gilead en la primera temporada, después de sufrir una violación y un abuso horribles. Moira se encuentra ahora en Canadá, ayudando a otros sobrevivientes que se han escapado del régimen, pero todavía tiene seres queridos en Gilead, y aún está luchando por enfrentar lo que pasó allí. Mientras que las escenas de Gilead son brutales y con frecuencia sangrientas, las escenas de Wiley, ambientadas en Canadá, son más silenciosas, pero más intensas desde el punto de vista psicológico. "Ya no está físicamente amenazada todos los días de su vida", dice Wiley sobre su personaje, "pero esa mierda la lleva dentro".


Este es el momento de Indya Moore. Interpreta a Angel en Pose (una serie que podemos ver en HBO), una joven mujer trans del Bronx que lucha por hacerse hueco en el mundo de la moda (y en el mundo) con dignidad y libertad. Moore, que se identifica como no binaria, ha vivido una vida muy parecida a la de su personaje


En la tercera temporada, a veces toda la acción de una escena tiene lugar en el rostro de Wiley, que muestra a Moira recordando, reprimiendo, sintiendo el peso de sus traumas una vez más. Wiley es una actriz orientada a los detalles; me dice que a veces piensa tan profundamente acerca de sus personajes que mentalmente conecta la forma en que sostienen una botella de cerveza con las cosas que sucedieron en su infancia. Es una habilidad que le sirve bien en El cuento de la criada, donde contar la historia de un sobreviviente de trauma a veces requiere que transmita vastas profundidades de emoción con poco más que la caída de una sonrisa, o abrir poco más los ojos.

El cuento de la criada y lo que exige a una actriz como Samira Wiley

A veces, la violencia y la misoginia de la serie son demasiado, incluso para Wiley. Porque, si es difícil de ver, es aún más difícil de hacer. Tuvo que ajustar su propio proceso de trabajo, estableciendo límites con un material que trata tanto con el fanatismo y la violencia. "Es un trauma en un trauma en un trauma", dice ella. Cuando empezó a trabajar aquí, se acercó a los guiones como lo había hecho con roles anteriores: obsesivamente. Por lo general, dice, su preparación se basa en su experiencia como actriz de teatro y en las habilidades que aprendió en Julliard. "Cuando me dan un guion, me entrego a él" explica. "Lo consumo. Y eso no es sostenible con una serie como esta". Después de la primera temporada del programa, tuvo que dejar de leer las escenas en las que su personaje no estaba. Le resultaba demasiado duro. "Ya no leo los guiones así. No puedo".

Wiley es una persona empática. Se nota en lo mucho que le preocupa que todo el mundo a su alrededor esté a gusto. Es evidente que piensa en lo que otras personas están sintiendo, queriendo que sean felices, que prosperen. Habla de sus personajes como si fueran amigos íntimos, gente que ama. "Ella es tan basta", dice de Moira, y su tono es una combinación de admiración y la preocupación de una madre por su hijo díscolo. "Si alguien dice algo, siempre contesta. Pero también tenía luz que se ha ido apagando desde Gilead".



El peso de las experiencias de Moira también le afectan a Wiley. Se siente responsable por la mujer que retrata. "No puedo imaginar el trauma que las mujeres que han sufrido abuso, sexual o no [han experimentado]", dice. "Se siente como una bola en el estómago que no puede pasar". "Sólo quiero que esté bien", añade. "No me preocupo por Poussey, porque está muerta. Pero sí me preocupa Moira. Pienso en ella de una manera muy meta, desearía que fuera a terapia".

Pero por más perturbador que pueda ser su papel, Wiley insiste en que El cuento de la criada la ha hecho más fuerte, más empática. Ver a sus personajes como personas normales en situaciones extraordinarias la ha hecho más consciente del sufrimiento de los demás, consciente de cómo la historia y el azar pueden cambiar la vida de las personas normales. "No es una historia sobre una locura", dice. "Porque cada historia es sobre la experiencia humana". El sufrimiento reúne a los personajes, los hace entenderse y simpatizar. "Es un grupo de mujeres que, en otra situación, nunca se juntarían, nunca estarían juntas. Y eso no importa cuando se trata de lo que realmente les está sucediendo y de quiénes son como personas. Esto de verdad resalta para mí cómo de similares somos los seres humanos, y eso es lo que me interesa ".

El cuento de la criada, feminista pero con cuentas pendientes con los personajes LGTBIQ +

Aún así, incluso una serie como El cuento de la criada, con sus lecciones decididamente feministas, puede ser un lugar de trabajo tenso para una de las lesbianas negras más prominentes en la industria del entretenimiento heterosexual, blanca y dominada por hombres. El personaje de Wiley es uno de los pocos personajes homosexuales de la serie, que viven en un mundo donde las personas homosexuales son ejecutadas como "traidores de género". Habla sobre cómo una directora de uno de los episodios de la tercera temporada le preguntó si dos de las mujeres lesbianas del la serie, ambas supervivientes de la esclavitud sexual, iban a dormir juntas. Wiley recuerda: "Yo estaba como ... '¿Estás bromeando?'", y ella: 'sí, parece que es hacia donde está yendo la cosa'".

Ser gay en público ha sido un desafío para Wiley. Le preocupaba que le encasillaran, especialmente después de interpretar a dos lesbianas en sus dos papeles más conocidos en televisión. Ahora, lo que le preocupa es hacer justicia a la variedad de la experiencia gay, ser un buen ejemplo para los niños y niñas homosexuales. Wiley no va a dar el nombre de esa directora tan equivocada sobre las mujeres gays de la serie, pero está claro que la conversación le molestó. Tocó un punto sensible. "Es totalmente ..." Wiley sacude la cabeza. a actriz ha estado decididamente optimista toda la tarde; esto es lo más cerca que la veo de la ira. "Solo hay un par de opciones para los personajes gay en la televisión", dice. "O follan o se pelean".



Pero lo especial de los personajes de El cuento de... es que, gays o no, son personas tridimensionales, heridas y llenas de traumas. Personas que están lidiando con algo profundo. "En realidad, solo somos dos mujeres traumatizadas que podemos entender a la otra sin ninguna palabra, y eso no tiene precio. Poder sentarnos una junto a la otra en una cafetería y tomar una taza de café y saber que cada una de nosotras sabe por lo que está pasando la otra. "No, no vamos a liarnos. Estamos buscando otra cosa ... No lo sé. Realmente me enfadó".

Pero cuando le pregunto si cree que estar fuera del armario le ha hecho perder oportunidades, ella niega con la cabeza antes de que pueda terminar la pregunta. Sí, le ofrecen muchos papeles gays, pero no es que eso sea algo malo. "Al final, quiero contar historias en las que creo y que creo que son creativas. Es genial. Me siento muy halagada", dice. "Y por eso, tengo cosas encima de la mesa que son increíblemente brillantes. Muchas, probablemente la mayoría, son porque 'Samira es gay, puede interpretar esto'. No lo sé. Solo me interesan las mujeres y las mujeres queer abriendo nuevas puertas. Que las puertas se sigan abriendo".

Contenido publicado originalmente por Moira Donegan en NYLON US
EDITORIAL
EDITOR IN CHIEF: GABRIELLE KORN
EXECUTIVE EDITOR: KRISTIN IVERSEN
FASHION AND BEAUTY EDITOR: JENNA IGNERI
ART DIRECTION: DANI OKON AND SARAH LUTKENHAUS

PRODUCTION
PHOTOGRAPHER: KATE OWEN
VIDEOGRAPHER: DANI OKON
LINE PRODUCER: ALEXANDRA HSIE
STYLIST: MECCA JAMES-WILLIAMS
HAIR STYLIST: DERICK MONROE
MAKEUP ARTIST: "DISCO"
NAILS: LEANNE WOODLEY AT SHE LIKES CUTIE
STYLIST ASSISTANT: RYAN GALE
PHOTOGRAPHER ASSISTANT: DRAKE WOODAL
INTERNS: SOFIA ROMERO, POLINA BUCHAK, SABRINA TALBERT, MALLORI ALBRIGHT
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