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Por qué EUPHORIA también tiene fans mayores de 30 (y Leonardo DiCaprio es uno de ellos)

Cine, Series y TV
Foto: HBO

Euphoria ha sido la serie revelación de la temporada para HBO. La ficción protagonizada por Zendaya gusta a millennials, zeta y a ilustres representantes de la generación X como Leo DiCaprio

De entre todas las series de HBO, Euphoria es la más ha dado que hablar este 2019, con permiso de Big Little Lies y Juego de Tronos. Al menos, la que ha generado una conversación más relevante: desde el significado oculto de su maquillaje (que ha trascendido la serie para convertirse en tendencia) hasta sus tan comentadas escenas de sexo, que marcan la diferencia entre sexo consentido y deseado, pasando por cómo esta ficción creada por Sam Levinson y protagonizada por Zendaya se compara con otras series adolescentes icónicas, como Gossip Girl o Élite.



Cómo será la cosa que, Leonardo DiCaprio en la première de Érase una vez en Hollywood (la peli de Tarantino que esperamos que consiga que Brad Pitt deje de ser el actor más subestimado de su generación), cuando le preguntaron sobre las series que estaba viendo, solo mencionó Euphoria. "Acabo de ver Euphoria, es increíble", declaró a Variety. "Esa serie es increíble", recalcó el actor, que comparte pantalla en este film con Sydney Sweeney, que también forma parte del joven reparto de la serie interpretando a Cassie.

Podríamos decir que quizá Leonardo DiCaprio, pura generación X (nació en 1974), se mantiene al tanto de las series tendencia de la generación Z gracias a su actual novia, Camila Morrone, de 22 años (los mismos que tiene Zendaya, por ejemplo), que cumple a rajatabla el límite de edad de todas las novias de DiCaprio: los 25 (ya sabéis, el gráfico). Pero bueno, la cuestión es que Euphoria, pese a ser una serie sobre adolescentes, puro zeitgeist para aquellos nacidos alrededor del 2000, ha conseguido cautivar, sobre todo, a los millennials y a los mayores de 30. ¿Por qué?

Euphoria, una serie sobre adolescentes pero no para adolescentes

Porque, en realidad, su propio creador, Sam Levinson, duda que se trate de un producto para que lo vean chicos y chicas de instituto: "No creo que sea una serie para gente de menos de 17, pero…", explicaba en declaraciones a Indiewire, y Zendaya abundaba: "... pero si alguno de tus padres quiere tener una conversación al respecto, está bien".

Levinson le planteó a HBO la posibilidad de adaptar la serie original israelí. Después de hablar un par de horas con Francesca Orsi, responsable del apartado de drama de la cadena, sobre sus propias experiencias con la drogadicción, el director y guionista obtuvo luz verde para el proyecto. Y puso mucho de él en Rue, el personaje principal: "Simplemente me escribí a mí mismo como adolescente. Creo que todos esos sentimientos y recuerdos siguen estando extremadamente accesibles para mí", aseguraba en una entrevista para Entertainment Weekly.


La dureza de los temas tratados (la enfermedad mental, la adicción, el sexo poco consensuado, las dobles vidas online) han provocado que muchas críticas cataloguen de exageradas las tramas de Euphoria. Levinson era consciente de que una serie de estas características era un 'asusta padres' seguro, pero también de que todo eso que cuenta iba a resultar familiar a mucha gente joven. Esta disonancia para el creador la explica el gap que ha provocado la tecnología: "Creo que lo que es diferente ahora es que al menos, en la era pre Internet, había más similaridades entre una generación y la siguiente. Ahora, creo que el abismo entre una y otra ha crecido de manera muy significativa", le contaba a EW.

En España, en torno a un 20% de jóvenes entre 15 y 29 años (ahí están los millennials y los zeta) creen tener síntomas depresivos, reflejaba un reportaje de El Confidencial el año pasado que calificaba la ansiedad de "epidemia silenciosa" de la juventud. Por ello, una serie que se centra tanto en describir la tristeza, la apatía, la ansiedad y el miedo al futuro como Euphoria, y en las maneras (normalmente poco saludables) de manejar todos estos síntomas (Rue se droga con todo lo que encuentra, Jules se autolesiona, Kat acaba confiando toda su autoestima al sexo que practica) conecta con todos los que sienten estos síntomas, incluso mejor con aquellos que llevan más años padeciéndolos.



Del mismo modo, en la era del #MeToo, el chantaje con vídeos sexuales y la nueva fiscalización del cuerpo de la mujer a través de las redes sociales, la influencia del porno en el sexo, y los grises entre las agresión, lo consentido y lo verdaderamente deseado son cuestiones que apelan directamente a varias generaciones, especialmente a aquellas adultas jóvenes que han vivido un despertar feminista en los últimos cinco años que pone la violencia contra la mujer en el centro del debate público.

Un montaje espectacular (el plano secuencia del séptimo episodio, cuando Rue no puede ir al baño porque se ha pasado 24 horas reteniendo la orina, es asombroso), una banda sonora maravillosa (supervisada por Jen Malone pero siempre bajo el ojo vigilante de Drake, que es productor del show) y una fotografía que a menudo recurre a la bisexual lighting (en colores azules y rosas), son alicientes para que cualquier espectador, mayor de 30 o no, termine por quedar prendado de Euphoria.