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5 señales de que tienes FOMO audiovisual

Cine, Series y TV

A estas alturas todo el mundo sabe lo que es el FOMO, ¿verdad? Pues cada vez hay más gente que lo sufre con respecto a la ficción, no a la realidad. Una especie de epidemia de nuestros días que estás a tiempo de detectar en tu comportamiento... y ver qué haces con ello.

Por si hay alguien que no se aclare, FOMO es el acrónimo de "fear of missing out", o lo que viene siendo tener miedo a perderse algo. Y es que las ominpresentes redes sociales son un trampantojo que nos lleva a vivir un falso don de la ubicuidad, pero por momentos, a veces en forma de foto fija, otras de vídeo. Son instantes, a veces segundos, pequeños destellos de vida... Y han cambiado la forma en cómo concebimos nuestras existencias y nuestro ser.

FOMO audiovisual senales 2 Man sitting on loveseat watching stack of televisions

No es ese el FOMO del que vengo a hablar hoy, que ojalá tuviera fundamentos de realidad… Aquí hoy me dedico a ese fenómeno por el que muchas personas, cada vez más, están sufriendo si no están viendo la serie "que toca", la "que está viendo todo el mundo", o "a la última". Una reciente forma social de consumo cultural que parece no tener fin.

Y es que las lógicas del capitalismo y el consumo ya están aquí en el audiovisual: más ves, más eres. Es más (y perdón por la redundancia y el trabalenguas): eres lo que ves.

FOMO audiovisual senales 3 Young Woman Watching Movie in Dark

Examinemos cuáles son esas señales que te indican que deberías, como mínimo, reflexionar al respecto:

  1. Tienes suscripción a dos o más plataformas. Es un presupuesto mensual vital e ineludible como el agua, la luz, la WIFI, el gimnasio y la compra semanal. Puedas verlo este mes o no, necesitas-saber-que-tienes-acceso-a-todo-eso-que-potencialmente-quieres-y-necesitas-ver.
  2. El encadenado automático te da la vida. Es ver esa pantalla de "continuar viendo" y sentirte living. Se llama dopamina, colega: una pequeña descarga de placer. Además, aplaudes que no haya recap (resumen recordatorio de episodios anteriores) y que se puedan saltar los créditos: te lo ves todo de atracón, no hace falta que nadie te recuerde nada.
  3. Eres capaz de dejar de acudir a una cita con una amistad que no ves hace tiempo, o de renunciar a un concierto por quedarte en casa viendo la serie de turno. Es algo compulsivo, no puedes evitarlo. Tiene todo el sentido: según los expertos, mientras visionamos una ficción nuestro cerebro activa las mismas áreas que al vivir una experiencia real. Por eso es importante no confundirse y saber dosificarse.
  4. Pese a la bajona del día posterior, quieres más. Porque sí: el estado emocional en el que caes después de te lo conoces al dedillo. Aunque parece darte igual: ya tienes en mente cuál es la próxima serie a la que te vas a enganchar. O quizás ya lo has hecho… Un mecanismo del tipo del de "un clavo saca a otro clavo", o de que "la resaca se quita con más alcohol", pero aplicado a las series.
  5. No sabes de qué hablar si no es de series. Es como tu pegamento con la sociedad. Tu sentimiento de pertenencia ha pasado a radicar ahí. Y, sobre todo y lo que es más desagradable, tienes sentimiento de exclusión si la gente de tu alrededor habla sobre la serie que-ya-deberías-haber-visto.

Es interesante hacer autocrítica y valorar el tiempo empleado frente al televisor / ordenador / móvil en relación al tiempo libre disponible. Además, es aconsejable preguntarse si estos atracones de series están afectando a amistades, pareja o incluso en el trabajo. Y canturrea conmigo: "noooo, no es FOMOOO, lo que tú tienes se llama obsesión". Va a ser que no les faltaba un ápice de razón a los de Seriesyonkis con su naming