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'Gentleman Jack' es la serie 'queer' y lésbica que nos merecemos

Cine, Series y TV
HBO

'Gentleman Jack' es época, es sexy, es 'queer' y es divertido. La serie, que cuenta la vida de Anne Lister según sus propios diarios, está protagonizada por Suranne Jones y la emiten en HBO

Hasta hace muy poco, lo queer era más una sugerencia que una trama concreta en nuestros dramas de época más queridos, como Downton Abbey o Los Tudor. Por supuesto, tenemos la bendición de estar vivos en la época de películas como La favorita y series como Godless, que presentan a mujeres que se aman llevando vestidos antiguos. Sin embargo, nada podría haberme preparado para la alegría lésbica absoluta y desenfrenada que me provoca la nueva ficción de la BBC en colaboración con HBO, Gentleman Jack, una serie históricamente precisa sobre la magnífica Anne Lister, basada en cerca de los 5 millones de palabras que escribió meticulosamente en 27 diarios, la mayoría en un código secreto.

Como Lister escribía allá por 1830, la palabra "lesbiana" no aparece, en realidad. Tampoco había un lenguaje apropiado para describir su identidad: Lister desafía el género, pero no es, como nos dan a entender en el primer episodio, al menos, queer; No es su feminidad lo que cuestiona, sino la posibilidad, como mujer, de hacer las cosas que quiere hacer. Dicho esto, es cierto que viste una gran cantidad de ropa de hombre y exuda un encanto masculino. Anne Lister, según la interpretación de esta ficción, es una gloriosa LHB ('long hair butch' o butch de pelo largo). La única otra LHB de HBO en la que puedo pensar es Yara Greyjoy de Juego de Tronos, interpretada por Gemma Whelan, quien también aparece en Gentleman Jack como la hermana menor de Anne (una decisión de casting que sentimos como un maravilloso guiño a la audiencia).

Voy a soltar esto ya: Anne Lister, tal como la interpreta Suranne Jones, es sexy. Y no lo es en la forma en que los espectadores de HBO están acostumbrados a ver a un personaje protagonista. No es una madre de dragones bella pero poderosa, comandando ejércitos con una corona de trenzas impecable. En cambio, desde los títulos de crédito de Gentleman Jack, que muestran a Lister abrochándose un corsé y luego escondiendo un elegante reloj de bolsillo, hasta sus cejas tupidas y su caminar rápido, el equilibrio entre lo masculino y lo femenino de Anne Lister la convierte en sexy de una manera pensada especialmente para una mirada femenina y queer. Casi siempre va de negro y consigue que un peinado totalmente extraño parezca guay, y si eso no es una representación lésbica justa y honesta, no sé qué es.

Anne Lister y los negocios

Quizás la sorpresa más deliciosa de Gentleman Jack es que la atracción de Lister hacia las mujeres no es algo doloroso para ella. No hay ninguna lucha interna, ya sea para salir del armario o para mantener su secreto. En el primer episodio, vemos a una mujer dejar a Lister por un hombre, a otra usarla para el sexo mientras está casada con un hombre, y a otra más, esta última mucho más joven que ella, enamorarse de ella a primera vista. El problema es, claro, la época, y las demás mujeres, que tratan de reconciliar su deseo por ella con lo que es apropiado. Anne Lister no tiene este problema. Ella quiere una esposa, y no le importa que la gente lo sepa. Entiende su poder sexual, cuenta lo que observa en las mujeres que se sienten atraídas hacia ella, rompiendo la cuarta pared para levantarle una ceja al espectador. Es todo muy erótico, con una banda sonora con una percusión rápida y marcada que evita que nada parezca cursi.




El telón de fondo de la historia de amor de la serie es una trama de negocios. Anne Lister ha regresado a su hogar en Halifax y comienza a hacerse cargo de las empresas familiares, empezando por cobrar rentas y tomar decisiones sobre la mina familiar. Me interesa mucho menos esta línea argumental, pero es importante para comprender el personaje: Lister era, de hecho, brillante, asertiva, y no tenía miedo de hacer el trabajo de un hombre. Nada escandaloso siendo aries, pero, de nuevo, poco común para una mujer en ese tiempo. Esto recuerda a la interpretación que Rachel Weisz hace de Lady Sarah en La Favorita, y no solo por el tema de llevar corsé y pantalones. Además, y lo que es más importante, su capacidad de trascender su género para dirigir un negocio también habla de su privilegio blanco: una mujer de color con ambiciones similares no habría podido tener una vida similar. El hecho de ser blanca y rica significaba que Anne Lister tenía más acceso a los espacios masculinos que las mujeres de diferentes orígenes raciales y socioeconómicos.

Eso no quiere decir que en su vida no hubiera dolor. Su angustia y su soledad son palpables, y se transmite rápidamente que su propensión a rebotar de un país a otro tiene mucho que ver con ser una outsider, con una mente insaciable que rechaza cualquier cosa que considere mediocre. Pero lo que la convierte en un personaje atractivo es que también es muy divertida; su frustración con las personas de menor inteligencia y la forma en que siempre está un paso por delante de todos los que la rodean crea un vínculo entre ella y el espectador: observarla ir de un lado a otro, escuchar sus pensamientos y recibir, de vez en cuando, esa subida de ceja encantadora, convierte a la audiencia en su diario, su amante, y tal vez incluso en el igual que el personaje aún no encuentra. Gentleman Jack es, en definitiva, un divertido y conmovedor drama lésbico de época, lleno de miradas prolongadas y suspiros con subtexto, y es el que nos merecemos.

Gentleman Jack se estrena el 23 de abril en HBO España.

Contenido publicado originalmente por Gabrielle Korn en NYLON US
Traducción: Laura Caso
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