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Por qué BELINDA WASHINGTON es nuestro personaje favorito de la tercera temporada de PAQUITA SALAS

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A ver, la verdad es que amamos a todas y cada una de las maravillosas mujeres de la 3T de Paquita Salas, que hemos visto del tirón en Netflix. En esta temporada, los Javis nos han hecho llorar, reír y reflexionar sobre nuestros privilegios, y en todo ello ha tenido mucho que ver Belinda Washington que, NO ES POR NADA, fue una de nuestras segundas chicas de portada: 5 iconos que son de todo menos wannabe

ATENCIÓN: Spoilers de la tercera temporada de Paquita Salas

¿No seremos en NYLON un poco pitonisas como María Rosa Cobo en Paquita Salas (y en la vida)? Lo decimos porque ya nos barruntábamos lo que aconteció en Otero lo de que Belinda Washington tenía madera de diva del pop, y por eso fue una de las protagonistas de nuestra segunda portada, una reedición de las Spice Girls en la que ella era, como no, Geri Halliwell, la Ginger Spice, la chica picante. Y por ahí van los tiros de su personaje en esta 3T de la serie de Javier Calvo y Javier Ambrossi para Netflix.

Actriz, cantante, pintora, ponente, profesora... icono. Belinda Washington es una entusiasta llena de energía a la que su papel de Geri Halliwell le viene como anillo al dedo. Porque, como la pelirroja, sigue desbordando talento y chispa en esta segunda portada de Nylon Spain.

Belinda Washington ha pasado de ser una invitada de relumbrón de entre todos los maravillosos cameos con los que nos suelen sorprenden los Javis en esta serie a convertirse en uno de los personajes principales en esta tercera temporada. Retomamos el contacto con ella como una de las dos representadas de Nuevo PS, la agencia de representación gourmet que se monta Paquita para hacer su comeback en el show business. La otra es, claro, Lidia San José, ya nuestra Lidi, que también protagoniza uno de los mejores episodios en los que se reflexiona sobre la transfobia y la necesidad de escuchar a las personas trans cuando argumentan por qué hay que dejar de robarles las opciones de trabajar y de visibilizarse.

Volviendo a Washington, vemos cómo las oportunidades se estrechan para las actrices a la vez que van cumpliendo años. Cuando hablamos con ella durante el shooting de nuestra segunda portada, la artista nos preguntó: "¡Y cómo que se os ha ocurrido llamarme!". La respuesta fue clara: Belinda, es que tú eres icónica.

Gran parte de los gags en los que Belinda está envuelta, y que después desembocan en uno de los momentos más dramáticos y emotivos de la temporada, es la afición de la actriz por darle al Tinder. Esto nos muestra otra cosa maravillosa: una mujer que vive su sexualidad de manera plena, sin complejos y con dick pics (solicitadas) y nudes siempre que se tercie. Porque la sexualidad de las mujeres de más de 30 también merece ser visibilizada, respetada y dignificada. Porque somos sujetos deseantes y deseables a cualquier edad. Y porque vaya miembro viril el del guardia civil.

Belinda Washington, la mujer libre a la que la sociedad castiga

Pero claro, una mujer que utiliza su sexualidad como quiere no puede salir impune. Y menos, claro, si Paquita Salas (Brays Efe) te gestiona las redes sociales siguiendo las lecciones impagables de Noemí Argüelles (Yolanda Ramos) y publica por accidente ese dedo furtivo que tú te habías hecho en el baño antes de un combate de contouring con la mismísima Dulceida (que, por cierto, por si os veis en un brete semejante, por aquí os dejamos un tutorial de una de las que más saben, la drag queen Alaska Nebraska).

A partir de ahí: la vergüenza, el slut shaming de manual. Primero, Bárbara Valiente (algo así como la Paquita Salas perversa, con una magnífica y telenovelesca Terelu Campos), que considera que una 'guarra' no es digna de lucir alta costura. Después, la propia condescendencia que sufre Washington de mano de sus propias amigas y aliadas, que, aun con cariño y sin afán de hacerle daño, la infantilizan quitándole el móvil, le riñen y no empatizan en un primer momento con el sufrimiento de una persona que ve expuesta y juzgada su intimidad sin haber hecho nada malo.

Después, claro, llega el clímax: Bailes regionales. Un episodio donde se dirimen varias cuestiones: las mujeres que son piedras duras de Chipiona, como diría La Faraona, las que sufren y callan, la sororidad, el juicio y el castigo social, implacables ante los errores, especialmente si los comete una mujer... Pero donde vemos la vulnerabilidad de Washington hablando con su hijo, al que humillan a través de su madre, o el amarillismo de los medios, que dan por hecho que Belinda tiene que dar explicaciones o pedir disculpas por un error que a nadie hace daño más que a ella misma.

Paquita, en pleno duelo (o intentando permitirse hacerlo), se vuelve una especie de Bernarda Alba benévola, que aunque cierra a cal y canto su casa, se ahorra eso de "¡Suavona! ¡Yeyo! ¡Espejo de tus tías!" con las 'hijas' que la desobedecen. En este hilo analizan la analogía de manera magistral:


Cuando Belinda y Clara (Claudia Traisac, uno de los personajes con el arco más emotivo y con el que se relaciona el cameo más emocionante de la temporada) se escapan a buscar un poco de aire y de alivio para su vergüenza en las fiestas del pueblo (unas en las que toca La Bien Querida, nada más y nada menos). En ese momento, una de las respuestas que Washington nos daba en su entrevista para nuestra segunda portada cobraba todo su sentido: "Hoy en día, cualquiera con un móvil es un paparazzi...". Un 'ciudadano anónimo' las descubre bailando en la discoteca y en pocas horas tienen a toda la prensa en el mismo Navarrete. Y así, llega el momento de dar la cara. Paquita, Clara y Belinda lo confiesan: se han equivocado y sí, volverá a pasar. Y qué. Y qué si he grabado un vídeo masturbándome para uno del Tinder que además es guardia civil.

El remate final que nos hace amar a Belinda sobre todas las cosas es el vídeo 'salchipapero' que se marca, 5 deditos, un temazo veraniego que solo nos da titulares y que demuestra cómo los creadores de la serie comprenden perfectamente el ciclo de una crisis en Internet en estos tiempos que nos ha tocado vivir. Y también que saben que nos encantan los finales felices, y más si los acompañamos de coros como 'The finger, the finger'.

Belinda Washington: 5 deditos | Paquita Salas | Netflix www.youtube.com


Anna Castillo y la mujer en la sala de guionistas

El arco del personaje de Anna Castillo (primera cover girl de Nylon Spain), Belén de Lucas, ha sido otro de los grandes aciertos, desde nuestro punto de vista, de esta tercera temporada. Su guion de las misses cocineras en Acapulco (¿hola, productores?) nos enseñó a todos lo que ya nos había dicho Anuel: que hay que ser real hasta la muelte, bebé.

Y qué decir de su speech para vender el guion sobre la vida de Clara ante el productor interesado 'en voces de mujeres', en la que se verbaliza lo importante que es contarnos a nosotras mismas y saber que nuestras historias, las historias de las mujeres, también son universales.

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