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Hablamos con el autor de 'ÉTICA PARA JULIA', un libro para los más woke de la generación zeta

Ocio y Cultura
ricardodperis / Instagram

'Ética para Julia' es un tratado contemporáneo acerca del amor y las relaciones sexuales. Su autor, Ricardo Díaz Peris, combina la narrativa confesional y el humor gráfico para, desde la perspectiva de sus veinticinco años, ilustrar a su hermana de catorce sobre los riesgos y las alegrías del amor físico y espiritual en la era de Tinder, Grindr y Parchís Online.

Ricardo Díaz Peris es un joven valenciano que, con un tono dicharachero y distendido que provoca carcajadas a todo/a lector/a, trata temas tan cruciales como el feminismo, el racismo, el veganismo, el cambio climático o el amor tóxico en su libro 'Ética para Julia'. No es de extrañar que haya ganado el Premio Especial del Jurado del Puchi Award 2018 junto a La Casa Encendida y que amenace con convertirse en la nueva "obraza" para la generación zeta -sobre todo para lxs más woke-.

Entrevistamos a Anna Pacheco, la escritora del libro del momento que se dedica también al periodismo y que nos deleita con sus generosas reflexiones sobre clases sociales, belleza normativa y otros síntomas del descontento millennial. 'Listas, guapas, limpias' (Editorial Caballo de Troya) ha sido su primera novela, está arrasando en librerías y te volará la cabeza. Palabrita. No te sorprendas si lo incluimos en la siguiente lista de libros feministas que son un must-read.

¿Cómo definirías 'Ética para?

Siempre me ha costado definirlo, por eso lo acabé enviando a los Premios Puchi de la Casa Encendida, un concurso internacional que busca propuestas literarias peculiares o "únicas en su género". El libro está formado por un conjunto de confesiones autobiográficas contadas a mi hermana de 14 años que, a su vez, pretende normalizar la comunicación entre adultos y jóvenes sobre estos temas. Es el tipo de libro que me hubiese gustado leer de pequeño para sentirme más liberado, guiado y arropado. También diría que es bastante tremendo.

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El título parafrasea al clásico de Fernando Savater 'Ética para Amador' (que a su vez parafrasea el 'Ética a Nicomaco' de Aristóteles). No sé si es casual o ha sido algo buscado. En el caso de que sea algo consciente, ¿por qué has decidido titularlo así?

El título fue consciente. 'Ética para Amador' se convirtió en un referente de fondo a la hora de plantear el libro y quería hacerle un pequeño guiño. El ensayo de Savater, dirigido a su hijo, me motivó a usar la ética como excusa y punto de partida. El uso de ejemplos y referentes poco personales por parte del autor me inspiró a lo hora de crear algo diferente, a elaborar un diálogo más cercano, real y a la vez necesitado en temas tan delicados como los que trato en 'Ética para Julia', como el racismo, la libertad o las ETS.

El libro está repleto de ilustraciones de todo tipo, ¿por qué has elegido un libro con este formato y estilo tan visuales?

Creo que este es un libro que combate el humor paternalista de sus referentes con una propuesta muy visual y contemporánea, un "ok boomer" en toda regla. La intención del diseño de Fulgencio Pimentel junto al uso de mis ilustraciones juegan con la idea de hacer algo más cercano e impactante. Por otro lado, siempre lo visualicé con ilustraciones. Desde pequeño empecé a expresarme con el pincel antes que con el lápiz y no fue hasta el final de mi carrera (después de dar muchos palos de ciego) que comencé a sentirme cómodo combinando texto y dibujo.

¿Qué crees que distingue 'Ética para Julia' de otros libros que tratan temas como la sexualidad, el consentimiento o el amor tóxico?

¡La empatía! Tampoco podría hablar de forma generalizada sobre la notable cantidad de libros que tratan estos temas, pero creo que a la hora de educar a los más pequeños en cuestiones de sexo se echan de menos experiencias reales y en primera persona. En este sentido creo que mi postura resulta sincera y honesta. No pretendo pontificar ex cátedra desde una altura que quizá no me corresponde y desde luego no pretendo ser arrogante. Quiero sentarme a la altura de los jóvenes y hablarles sin tapujos, sin descartar el uso de la ironía como parte del proceso de comunicación.

¿Qué te motivó a escribir tu libro?

La idea del libro cobró vida un año en el que Julia tuvo su primera clase de educación sexual. Al salir del colegio de monjas (al que yo acudí en su día), me contó que el profesor encargado de la charla les instaba a ellas a "ayudarles (a ellos) a ser más puros" y comparó a las mujeres independientes y más desinhibidas como unas "felinas depredadoras". Ese año, Julia me preguntó también si el sexo oral era sexo telefónico. En nuestras conversaciones fui observando una progresiva normalización del hecho sexual y un modo de liberación por su parte que yo no experimenté de pequeño. Fue esto lo que me indujo a publicar mis historias.

La intención, pues, es la de procurar conseguir un efecto similar en algún joven o en alguien adulto con ganas de educar y así agitar un poco el marco ético impuesto por la sociedad sobre el sexo (y su conexión con la empatía). No obstante, también he de confesar que encontré cierta motivación para escribir en altas dosis de café y otras no cuantificadas de vino.

¿Cómo te gustaría que fuera la reacción de lxs lectorxs? ¿Has recibido ya algún feedback?

De momento he recibido muy buen feedback, lo cual apunta a que no ha llegado a manos de mi familia más conservadora. Me han llegado mensajes muy bonitos de "Ricardos" y "Julias" que se ven reflejados en las historias y de otras personas con algún trauma o relaciones familiares complicadas que me han confesado alguna lágrima.Otras personas siguen valorando si me he pasado un poco. Con este libro me gustaría acompañar y ojalá avivar la conversación sobre este tabú.

¿Tu hermana ha leído ya el libro?

A Julia le he contado la mayoría de estas historias en persona mientras crecíamos juntos. Sin entrar en detalles puramente descriptivos o explícitos, quise que contemplara por ella misma las ventajas y desventajas que tenían otro tipo de relaciones a través de mis experiencias (o las de mis amigas). Hace un año le leí el libro y, sin recrearnos demasiado en el momento, se puso bastante contenta. Al acabar el volumen me dijo:

"¿Pero me quieres contar algo que no sepa ya?".

¿Consideras que escribir esta obra ha resultado terapéutico para ti y no sólo para tu hermana?

Si bien es verdad que nos han venido fenomenal mis historias para normalizar el tabú sobre la comunicación sexual entre menores y adultos, Julia va muy rápido en cuestiones de ética o en saber lo que le conviene. Si no va por delante de mí, me da la sensación de que vamos de la mano. Nunca hemos tenido problema en verbalizar nuestras inquietudes (a pesar de que no vocalizamos muy bien) y usamos el humor negro como forma de escapismo con aquellos temas que no podemos cambiar.

¿Que si ha sido terapeútico? Hace poco nos reíamos con cinismo de una frase de Emil Cioran: "Un libro es un suicidio pospuesto". ¡Así que quizá haya sido más terapeútico para mí!

Cuando hablas de tu relación de 3 años y el amor tóxico, determinas dos alternativas cuando tu pareja está rarx: preguntar o esperar. ¿Qué le aconsejarías a tu hermana si te dice que su novix está rarx: preguntar o esperar?

Nunca le diría haz esto o lo otro, pero personalmente prefiero preguntar bastante y aguantar poco si no se dan resultados positivos, ¡una buena relación se construye en base a la comunicación! Me gustaría que ella se sintiera libre de hacer lo que quisiera y sacara sus propias conclusiones. Tan solo le pido que no salga con un ilustrador/a; es una vida terrible.

¿Con qué película Disney podría ejemplificarse mejor que los clásicos de esta franquicia no ayudan a las niñas a saber qué es el consentimiento?

Las primeras que me vienen a la cabeza son "La Sirenita" y "La Bella Durmiente". Es cierto que estamos hablando de otro tiempo y que Disney ha hecho bastante recorrido para limpiarse la cara, pero me alucina que a día de hoy se les siga poniendo a las niñas una película de 1990 donde una sirena decide quitarse la voz para ponerse un par de patas, salir corriendo y casarse (sin mediar palabra) con un hombre que ha idealizado en el fondo del mar junto a un pez y un cangrejo gay (pocos amigos homosexuales dejarían a Ariel cometer tal burrada en nuestro siglo).

A veces la elección de profundizar en temas sociales es comparable a las dos pastillas de Matrix. ¿Tú, escogiendo el replantearte los porqués de este "orden" social, consideras que eres más feliz?

La felicidad... ¡Menuda pregunta! ¿Puedo disociar un poco e insertar memes en este artículo? (Toma uno).

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Creo que puedo hablar en boca de mi generación y la de mi hermana diciendo que seríamos más felices sin tener que pensar en las consecuencias del cambio climático, sin estar sometidos a esta trituradora social que supone nuestra práctica económica dominante y sin tener que contemplar con agonía cómo el mundo está ganando nazis otra vez mientras los responsables políticos de todo esto se meten la pastilla azul de Matrix (mundo irreal) por todos los orificios. A la mayoría de los jóvenes no nos queda otra: nos han dejado la roja (mundo real), la capacidad crítica, el sarcasmo y el Diazepam.

Según tu experiencia, ¿los padres y las madres a día de hoy prefieren que sus hijxs "aprendan" lo que es el sexo mediante el porno antes que tener una charla con ellxs?

Nunca he llegado a preguntarle a mis padres si eran conscientes del porno que consumía, ni de lo mucho que me masturbaba de joven. Es cierto que hablar sobre sexo desde la empatía es más cómodo desde la posición del hermano, sobre todo en España, donde la mayoría de nuestros padres no han tenido más de 2 o 3 compañeros sexuales. Tampoco estoy diciendo que le cuentes a tu hijo cuáles son las posiciones favoritas de mamá, pero si hablamos de la masturbación (por poner uno de tantos ejemplos), yo le contaría a mi hija de formas naturales, (incitando y normalizando el diálogo) y las ventajas que tiene hacerlo. La mayoría de los adultos confía ciegamente en que los tabúes protegen a sus hijos, pero la experiencia suele probarnos que la falta de conocimiento es el verdadero peligro.

¿Recomendarías a otrxs escritorxs contar experiencias traumáticas -como una agresión sexual- a modo de terapia, como haces tú en este libro?

En general no recomendaría lanzarse a contar experiencias traumáticas sin estar preparado. Es liberador, sí, pero no es aconsejable darse la terapia a uno mismo. Imagina qué bien iría el mundo si funcionara tal cosa. Hay que dejarse ayudar y poco a poco exteriorizar cualquier pensamiento que te coma por dentro. Si no, se acaba estallando en gritos o lágrimas en medio de cualquier transporte público.