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Así ve una fotógrafa de la Generación Z la NUEVA MASCULINIDAD y la brecha de género

Ocio y Cultura
Persnickety Prints / Unsplash

Hablamos con S, una fotógrafa musical y de lifestyle de Barcelona que nos cuenta cómo vive su generación la brecha de género y la nueva masculinidad en la industria de la música y el entretenimiento, donde desarolla su labor

S es una fotógrafa que nació en Barcelona hace 24 años y que, desde hace dos vive fotografiado a algunas de las bandas más importantes del panorama indie internacional y también a algunos de los rostros más instagrameados de la moda. Ahora, con un pie en España y otro en UK, donde se encuentra temporalmente expandiendo sus horizontes creativos, nos habla de cómo es ser mujer en una industria aún predominantemente masculina.

¿Qué es para ti la nueva masculinidad y qué referencias tienes al respecto en la música?

Desde mi punto de vista es la figura del hombre educado con nuevos valores. Era y es importante reeducarnos no sólo sobre feminisimo, sino también entre las relaciones mujer-hombre, porque arrastramos comportamientos y una educación que se impartió en una época en la que el papel de la mujer (desgraciadamente oprimida) no tenía el poder que tiene ahora. Nos educaron con comportamientos machistas y, tanto hombres y mujeres, tenemos que re-educarnos y buscar el equilibrio entre ambos sexos (aunque el proceso es lento, poco a poco estamos consiguiendo la igualdad y visibilidad en ciertos sectores). También la libertad y la ruptura con ciertos tabúes como el maquillaje y la vestimenta, incluso la sensibilidad de cada uno.

En el mundo de la música al hablar de nueva masculinidad se me viene a la cabeza sin duda Joe Talbot, vocalista de Idles. Habla de que hay que tener conciencia de los privilegios que tiene un hombre solo por ser hombre, y trabajar la empatía y utilizar esos privilegios para beneficiar a todo el mundo. Por ejemplo, Idles usa la energía del punk y con sus canciones intenta cambiar los estereotipos de la masculinidad; una crítica al hombre clásico y como consecuencia todo lo que arrastra este.

¿Por qué crees que todavía hay más bandas compuestas por hombres en su totalidad que por mujeres y que aun se las toma menos en serio?

Aún cuesta bastante dar visibilidad a las mujeres. Creo que es un cúmulo de varias cosas, entre ellas algunos micro machismos que siguen bastante presentes. Entre nosotras tenemos más conciencia de ayudarnos las unas a las otras pero cuando se trata de la relación hombre-mujer aun está presente esa desconfianza que pasa por cuestionar lo que estamos haciendo, corregirnos o dar por echo que nunca sabes la respuesta correcta. Es complicado, y sigue siendo cuestión de educación. En otros casos si estamos encima de un escenario o en un backstage siguen juzgandonos, y se nota. Piensan que estamos ahí porque nos hemos acostado con alguien, o somos la novia de o una fan loca. Da igual tú nombre o el talento que tengas, estas ahí gracias a alguien, algo que es bastante frustrante.

Sin embargo hay más referentes en los últimos años en el sector de la música urbana. ¿Crees que el trap es más paritario ahora?

Espero que sí.

-Has fotografiado a mujeres de la industria de la música en España... ¿Crees que el discurso de la igualdad en las artes (música, moda, fotografía...) ha calado y se practica en España?

Por supuesto que no. Estamos muy verdes aun. Estoy segura que la gran mayoría intenta hacerlo lo mejor que puede, pero falta mucho para lograr la igualdad. Estamos trabajando en reeducar y educar a las siguientes generaciones desde la igualdad de género.

También vivimos en una sociedad más moderna, que tiene al alcance ciertos medios que antes no había. Pero aun queda mucho por hacer. Hace poco, por ejemplo, María, vocalista de Cariño, contaba como en una tienda de música a la que había ido a comprar una guitarra, el vendedor la trataba como si no tuviese ni idea y con cierta burla. Es incómodo estar siempre valorando que ciertas situaciones no te ocurrirían si fueses un hombre. Por eso es tan importante alzar la voz y comentar estos casos.

El otro día Carla Step, otra fotógrafa, denunciaba que un artículo de los mejores fotógrafos de paisajes solo había una mujer y que, además, compartía el puesto con su marido. Otro comentario apuntaba que otro de esos artículos hablaba de la mejores fotografías analógicas y ninguna autora era mujer. Estamos hartas: estamos en 2019, no podemos seguir ocultando a las mujeres. Nos falta visibilidad y sobretodo educación en la industria y la sociedad.

-¿Qué diferencia notas con Reino Unido, donde trabajas también habitualmente?

Sobre todo que allí la industria está llena de gente joven haciendo cosas increíbles para grandes medios. Creo que en ese aspecto les cuesta menos dar oportunidades, al contrario que en España, donde hay una gran presencia de hombres mayores haciendo lo mismo que hace 30 años. Cuesta dar oportunidades y valorar la figura del fotógrafo. La industria en Reino Unido se ha modernizado en todos los aspectos. Ya no existe solo una forma correcta de hacer las cosas, si no que hay diferentes vías para contar la misma historia. Los artistas se empapan de influencias de fuera, aplican nuevas técnicas y establecen su propio estilo, cosa que en España cuesta aceptar... En ese sentido, aquí la fotografía de conciertos se ha quedado muy atrás.