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Los mejores restaurantes para comer y bailar... de día. Porque picar algo con música de DJ es lo más cool

Ocio y Cultura

Tomar algo e ir de picoteo con la música como protagonista es posible. Porque irte festivales no es el único plan posible para esta de buen rollo musical. En Nylon te descubrimos esos restaurantes cool en los que puedes comer e incluso bailar al son de la música electrónica de buenos djs

Comer y bailar (¿o era rascar?), todo es empezar. A ver, que quien dice bailar dice moverse un poco en el sitio y disfrutar tranquilamente de comida, bebida, música, y compañía.

Existen cada vez más bares, restaurantes y propuestas que tratan de fusionar estas opciones en una. Porque ya nada es lo que era, y los compartimentos estanco son historia. Y porque no solo está la opción de (aparatosos) festivales para aquellas personas a las que simplemente les guste pasarlo bien acompañando los momentos con música...

Destacamos aquí algunos de ellos, pero ándate con ojo en tu ciudad, que seguro que hay algún sitio que sigue esta estela.

En Barcelona acaba de abrir Pims Bar (C/Cerdeña, 37), regentado por un cocinero y DJ portugués recién llegado tras años viviendo en Berlín. El local, ubicado muy cerca del Parque de la Ciudadela, aúna buena comida, buen ambiente, y sesiones de musicón.

Son las llamadas 'Noches de plato único', que entre las 19 y las 23h deleitan con sus preciadas joyas musicales a quienes se acerquen por allí, con cañita y pincho por 2,80€ para acompañar el plan.

Las dos primeras ediciones han contado con propuestas tan eclécticas como Junior de King Kong Lady, o Vesky de Modern Obscure Music. En la carta, apetitosas gildas, espléndido el bacalhau à brás, infalible el bikini con ensaladilla rusa, y un sinfín de platillos ricos y sencillos, como el mollete de cecina, o más sorprendentes, como la ensalada de cogollos a la plancha. Planazo para los sentidos.

En la capital, la icónica Torre de Madrid es tu sitio. En concreto Garra Bar (Plaza de España, 18,) con sofisticado diseño de Jaime Hayón. Un lugar cosmpolita con ese no sé qué que le da un cierto espíritu castizo, y una carta de coctelería y de picoteo de lo más interesante.

Garra Bar, mucho más que diseño de Jaime Hayón.

La música aquí es protagonista doblemente. Por un lado están las 'Noches Gatas de Garra Bar', que reúnen a los más granados nombres del indie madrileño en forma de concierto acústico. Por aquí han pasado La Bienquerida o Josele Santiago, por poner dos ejemplos. Por otra parte, de jueves a sábado de 19 a 22 horas hay una completa programación de sesiones de música con DJs. Un afterwork o un plan a agendarse de lo más recomendable.

Parada en Granada, tierra de música indie y localidad de origen de la mítica banda Los Planetas. Su batería, el simpar Eric Jiménez, lleva años regentando su propio bar, llamado El Bar de Eric (C/Escuelas, 8). Sus paredes son una suerte de museo de la escena granadina y, por supuesto, de las bandas de su vida: Los Planetas y Lagartija Nick, pero también de personalidades tan dispares como Ana Curra, de Parálisis Permanente, Enrique Morente y hasta de Manuel de Falla. Aquí, cómo no, la música tiene un protagonismo especial y suena buena mandanga todo el día. Además, hay conciertos acústicos, fiestas post-conciertos y todo tipo de iniciativas en torno a la música. Tapas, raciones, postres, cócteles y cervecitas bien frescas sacan a relucir el lado más foodie de uno de los mejores baterías que ha dado la música española. Con un poco de suerte te encuentras a alguien del artisteo por allí. Igualito que estar en el backstage de un festival tipo Sonorama, pero en pleno corazón de Graná.

El Bar de Eric

En Valladolid nos encontramos con Matilda (Plaza de Cantarranillas, 16), un autodenominado 'Salón de estar, comer, beber' en el que tomar algo en plan musical también es posible. Aquí se hacen vermuts con actuación, conciertos, sesiones de electrónica, presentaciones de discos, y más cosas que tienen que ver con la música y con la creatividad en su más amplio espectro. Un buen lugar donde picar algo informal (imprescindibles sus nachos, o las tostas), donde degustar un poco de queso o unas tapas y raciones ricas, al son del plan musical que toque ese día.