CERRAR
MENÚCERRAR

OKUDA: "Banksy es necesario y un genio, pero no es el tipo de artista que más me gusta"

Ocio y Cultura
Helher Escribano

Okuda es el artista de 'street art' español más reconocible y reconocido. Hablamos con él sobre arte urbano y su carácter efímero, los nombres más interesantes de la creación contemporánea y su madre, que después de jubilarse está explotando su lado más creativo

Si cualquiera se topa por la calle con uno de sus murales, sabe al instante que la obra es suya. OKUDA, a quien a menudo han etiquetado como 'el Banksy español', es uno de los artistas de street art (y artista, a secas) más reconocibles de nuestro país, pero también de los más reconocidos. Óscar San Miguel Erice (Santander, 1980) empezó a pintar en fábricas abandonadas a finales de los 90 y desde entonces no ha parado.

Además de murales en calles y edificios (un rascacielos de 23 pisos en Toronto, por ejemplo), también ha intervenido en iglesias desacralizadas (el Kaos Temple en Asturias, una obra que financió vía crowdfunding), en las Fallas de Valencia o en un castillo del siglo XIX en el Valle del Loira (Francia). Solo en 2019 ha viajado a Rusia, Perú, Cuba, Hong Kong, Estados Unidos... Y ha pasado por España para hacer una intervención en la Casa San Miguel Ibiza, que durante junio y julio estará dinamizando el ocio de la capital de la isla blanca con propuestas gastronómicas, musicales y artísticas.

"Necesito hacer más Asia", contesta cuando NYLON SPAIN le pregunta por países en los que le apetezca hacer proyectos. También salen Brasil ("quiero volver, hace 12 años que no voy") o África ("me parece importantísimo ir porque me gusta tener un balance entre proyectos con súper presupuesto y proyectos en los que lleve experiencias humanas, como cuando he ido a Mali, Mozambique...) De sus viajes al continente africano, precisamente, se trae telas para trabajar en proyectos con su madre. Después de jubilarse tras toda una vida dedicada a la hostelería, ha empezado a tejer con lana diseños que su hijo prepara para ella, numerando las formas para que sepa qué colores utilizar: "Yo le digo, por ejemplo, 'para Filipinas quiero uno o dos' y ella se pone sus deadlines. Es muy chulo porque ahora que es cuando más lejos estoy, es cuando más cerca me siento de ella", explica el artista.

Banksy, necesario pero poco polisémico para Okuda

Además de una nueva relación con su madre y proyectos tan interesantes como plantar una escultura de una cabeza punk muy cerquita de Siberia (para la bienal de Yakutia, en Rusia), viajar con su arte le ha traído anécdotas bien impactantes, como en su último viaje a Perú: "He estado en Machu Pichu y me ha parecido una experiencia súper especial, también en Cusco, que de repente parece que has viajado al pasado, pero a un pasado multicolor, con unos animales increíbles… ¡He flipado con las alpacas y son mi nuevo animal favorito! También algo muy intenso que me pasó es que a un metro de mí, en Lima, estaba un tío apuntando a otro con una pistola y creía que después venía para mi… Es esa dualidad de sensaciones lo que me hace vivir las cosas de forma tan intensa".



En las últimas décadas el street art se ha ganado un hueco como disciplina artística, y Okuda destaca que España cuenta con un buen puñado de nombres interesantes como Felipe Pantone, Nano 4814, Sixe Paredes, PichiAvo… Sin embargo, considera que es en Estados Unidos, Canadá y, sobre todo, Asia, donde las cosas se están moviendo no solo en el street art sino en el arte contemporáneo en general: "Tomokazu Matsuyama, Keiichi Tanaami... Me estoy haciendo con una colección de arte bastante interesante y también tengo piezas de ellos. Takashi Murakami… Creo que la onda que se está haciendo en Asia es muy guay, es el lugar donde pasan las cosas que molan ahora".

Y claro, también Banksy, con el que a menudo le han comparado. El misterioso artista recientemente ha intervenido con una instalación y un mural en Venecia, coincidiendo con la bienal de arte en la ciudad italiana, en los que denunciaba la turistificación y la insolidaridad con los refugiados. "Me parece que es necesario y es un genio, porque está cambiando la historia del arte y eso es de valorar. A pesar de todo, no es el tipo de artista que más me gusta. Me gusta por ejemplo El Bosco, porque cada vez que ves una de sus obras descubres algo nuevo, al contrario que la obra de Banksy, que tiene una única lectura. Eso no quiere decir nada, simplemente que es otro tipo de mensaje", opina Okuda sobre la relevancia de esta figura.

La inspiración y lo efímero del 'street art'

El artista cántabro considera que su manera de enfrentarse al acto de la creación cambió a partir del proyecto de la iglesia de La Llanera en Asturias. El edificio se convirtió en el Kaos Temple cuando un grupo de amigos lo adquirió para instalar en él unas pistas de skate. En 2014, Okuda decoró los muros y la bóveda. "Hasta ese momento yo siempre pintaba muros planos y, a partir de ahí, lo que hice es jugar con la arquitectura. Es decir, que el propio arte o la propia cultura interactuara con los ornamentos arquitectónicos y lo que eso ha conseguido es que me empiecen a llamar de proyectos como transformar un castillo. Para todo esto es necesario estar en el lugar".

¿Y cómo se enfrenta a la caducidad intrínseca del street art, la disciplina que ocupa gran parte de sus proyectos? "Antes no me preocupaba, pero ahora sí, porque obras de gran formato como un edificio de 25 pisos en el que doy todo de mí, me jode que desaparezcan. En la pieza más grande de escultura que he hecho hasta ahora, que es la de las Fallas, he vuelto a entender de donde vengo y, sobre todo, el mensaje claro que tiene que es que lo material no tiene sentido ni importancia y lo que vale son los sentimientos, las acciones y las personas".

Helher Escribano

La integración e institucionalización del arte urbano como iniciativa para formentar el turismo y el comercio en muchas ciudades, entre ellas Madrid, ha puesto en el punto de mira algunas de las obras de Okuda. Por ejemplo, en el barrio de Lavapiés, donde ha aparecido una pintura sobre uno de sus murales que reza 'tu street art me sube el alquiler'. ¿Cómo ve el artista esta tensión entre sus intervenciones y el movimiento vecinal, la gentrificación...?: "Creo que es algo espontáneo de un hater… No creo que sea todo el barrio porque sé que el barrio está encantado. Me alegro de que se hable de este tema, porque me gustaría preguntarle qué opina de tanto bombardeo publicitario, que sí que interesa a los políticos porque ganan dinero y por qué no hay más arte y por qué no tenemos más muros, Creo que sería un tema más interesante a plantear que la gentrificación, que no sucede solo por el street art sino por las tiendas cool que empiezan a poner y también por otras cosas, no solo por un muro".

Si al chaval de 18 que empezó a estudiar Bellas Artes en la Complutense que le iban a pasar todas estas cosas, quizá nunca se lo hubiera querido. Como siempre destaca Okuda, la motivación básica de su actividad creativa es "la necesidad de ser feliz". Sin embargo, reconoce que "no tenía claro que mi arte iba a estar tan demandado o iba a estar viajando por todo el mundo". Lo que sí sabía es que no había opción de dedicarse a otra cosa: "Estoy súper seguro de que esto es lo que tengo que hacer en la vida y sé que he nacido para esto. Todavía tengo muchísimo que dar y muchísimo que hacer".



Parece tener todas las características para ser considerada una disciplina artística, sin embargo ¿por qué sigue sin serlo?. Reflexionamos con distintos jóvenes talentos de la moda española sobre esta cuestión y les preguntamos sobre el valor artístico de la moda bajo su perspectiva.



True