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¿Se puede mantener una vida sexual plena cuando sufres depresión?

Relaciones

Qué hacer cuando tienes problemas para llevar una vida romántica sana mientras superas una depresión

Para las personas que sufren depresión, incluso las actividades más básicas pueden parecerles un mundo. Y eso incluye el sexo. Tanto la enfermedad mental como los problemas sexuales son temas de los que resulta complicado hablar, incluso con tu propia pareja. Por ello, los problemas sexuales de las personas que están lidiando con una depresión se suelen ignorar o desatender. Como la experta en salud mental y escritora JoEllen Notte explica: "Se trata de la intersección de dos tabús". Y esto puede causar aún más dificultades físicas y emocionales.

Notte divide los tipos de obstáculos que conlleva el sexo con depresión en dos categorías: la pérdida de interés y los efectos colaterales de la medicación. Sobre lo primero, explica: "Se tiende a reinterpretar el sexo como 'me parece increíblemente difícil y no merece la pena'... No se desea el contacto físico ni tener relación con otras personas". En lo que se refiere a la medicación, sus efectos secundarios pueden ser significativos, y entre ellos se incluyen "disfunción eréctil, sequedad vaginal, insensibilidad, dificultad para alcanzar el orgasmo y lo que suele llamarse 'pérdida de libido'".

La ausencia de deseo es síntoma de una de las características más predominantes de la depresión, la anhedonia, que Sheila Addison, terapeuta familiar y de pareja, define como "la pérdida de interés por las cosas cotidianas". Algunas de las cosas que las personas con depresión hacen para combatir la anhedonia es automedicarse e intentar forzar sentir placer, incluso a través del sexo. Addison lo explica: "La gente que sufre esta enfermedad a veces acaba por perseguir experiencias límite, pequeñas explosiones de endorfinas que parecen hacer desaparecer la depresión por un momento, pero es una solución a corto plazo que causa problemas a largo plazo. Y si esto se traduce en practicar sexo que en realidad no les apetece pero lo hacen para sentirse mejor, puede provocar sentimientos de vacío y autodesprecio".

Lo mejor que se puede hacer cuando se lidia con esta dolencia es recurrir a un profesional. Pero incluso para las personas que buscan esta ayuda, el tema de la salud sexual puede ser difícil de tratar. Como señala Notte: "Mucha gente tiene malas experiencias con médicos que no quieren tratar el tema sexual o que no lo consideran importante". En mi caso, la actitud de mi doctor sobre la materia hizo que no volviera a querer hablar sobre ello durante meses. Y parece que es algo común, lo que contribuye a una mayor estigmatización de una cuestión tan delicada como esta. La experta añade: "Los estudios que aseguran que la depresión no conlleva daños colaterales en el terreno sexual están sesgados, y es porque la gente no los cuenta".

Sin embargo, cada persona con la que he hablado ha hecho hincapié en que, aunque es difícil, si padeces esta dolencia y tienes dificultades con el sexo, consultes con un doctor primero. Addison advierte de que los foros de Internet son fuente de “consejos no pedidos, curas pseudocientíficas y supuestos remedios que afectan más a tu bolsillo que a tu estado de ánimo". Si tu médico no empatiza con tus problemas, entonces busca otro.

Busca a un profesional con el que puedas hablar

¿Cómo encontrar la atención médica adecuada? Notte recomienda buscar palabras clave como 'sex positive' o 'formación en trauma', porque normalmente significa que esos expertos tendrán más sensibilidad e interés en discutir cuestiones sexuales o, al menos, derivarte a alguien que pueda ser de ayuda. Addison es miembro de la organización de psicoterapia LGTBQ GAYLESTA y es una profesional con experiencia en 'kink'. Esos términos sugieren que el doctor cuenta con una aproximación más informada y completa para entender y tratar la enfermedad mental. Pero, por supuesto, puede tomarte un tiempo encontrar a alguien con cuya manera de trabajar te sientas cómoda.

Una vez que hayas encontrado un profesional con el que puedas hablar, también puedes servirte de él cuando quieras hablar con tu pareja sobre los problemas que puedas estar teniendo respecto al sexo. “La gente muchas veces no tiene en cuenta que puedes ir acompañado a ver a tu especialista", señala Addison. “A veces es más fácil que sea tu doctor el que le hable directamente a tu pareja porque para él no es personal". Addison aconseja al miembro de la relación que no está sufriendo depresión que también busque ayuda: “Consigue apoyo para ti, ya sea de un terapeuta o de un grupo de parejas de personas con enfermedad mental. Cuídate mucho, emocional y físicamente".

El tema principal aquí, como en tantas cuestiones tabú, es que hablar sobre ello es la clave y la única manera de eliminar el estigma. Esto es particularmente cierto en este caso, porque la conversación y la comunicación en general son claves para mantener relaciones románticas y sexuales sanas, sin importar tu estado mental.

Incluso cuando sabemos que deberíamos hablar abiertamente, puede resultar complicado empezar. Es por eso que Allison Moon, educadora sexual y autora de Girl Sex 101, recomienda empezar a charlar sobre esta cuestión con frases en primera persona. “Es común que la gente se ponga catastrófica cuando sus parejas sacan temas sexuales, y puede que se culpen de los problemas de sus compañeros", explica. “Recomiendo tener especial cuidado mientras se habla sobre la propia experiencia, y dejar claro que la pareja no tiene la culpa ni está causando ningún problema". Si se considera el problema en su conjunto, Notte aconseja que ambos miembros de la relación tengan mentalidad de equipo. “Lo que ocurre muy a menudo es que se aborda como un problema de la parte 'sana' de la relación en contraposición a la persona con depresión, y si podemos ser una pareja que trabaje unida en un equipo mientras la enfermedad está en el otro se genera una dinámica mucho más saludable".

Moon también recomienda “hablar sobre cosas concretas" cuando se describa la manera en que esta dolencia afecta a tu vida sexual y a la de tu compañero. “Porque la enfermedad mental es una experiencia muy individual, decir algo como 'Tengo depresión' muchas veces no abarca todo lo que uno quiere decir. En vez de esto, sugiere que se explique cómo la enfermedad se manifiesta de modo que la otra persona pueda entenderlo. Por ejemplo, en vez de decir 'la depresión me causa inseguridad' podría decirse: 'A veces necesito que me verbalices más tu apoyo. '¿Podrías decirme que te parezco sexy y maravillosa? ¿Podrías recordarme que soy una buena persona?'".

Describir los síntomas asociados a una depresión puede resultar difícil, y Notte a menudo aconseja a sus pacientes usar lo que ella llama recursos 'accesibles' (cosas que no intimiden, que no sean publicaciones médicas) para trabajar en llegar a un entendimiento con la otra persona. “Encontrar cosas que formen parte del lenguaje común entre la persona que quieres y tú", cuenta. Ella le envía a su propia pareja tiras cómicas y juegan a 'Depression Quest', un juego de rol en el que afrontas tareas como lo haría una persona que sufre esta enfermedad.

¿Cómo debe actuar la pareja de una persona con depresión?

“Tratamos la salud mental de manera muy diferente a la física", destaca Notte, y añade: “Si estuviera saliendo con alguien y yo tuviese diabetes y quisiera que tuviera en cuenta que de vez en cuando tengo que inyectarme insulina no sentiría vergüenza en contárselo". Como ocurre con cualquier otra dolencia, la depresión no debería considerarse como un lastre a la hora de tener una relación, y la gente que lo vea así no se merece tu tiempo. Addison explica: “Cualquier persona que te haga sentir mal o raro por cómo funciona tu cuerpo no se merece tener acceso a él. Como me han enseñado los activistas por los derechos de las personas con discapacidad, no te disculpes por cómo sea tu cuerpo ni sientas que tienes que esforzarte para gustarle a alguien. Si no lo entienden, no pueden estar contigo".

Pero eso no significa que siempre sea fácil para ninguno de los miembros de la pareja. Así que ser consciente de tus sentimientos y comunicárselos a tu pareja es vital. “Cuando notes que te ocurre algo, ya sea una emoción, una sensación o un recuerdo, dale la atención necesaria y aprende de ello". Quizá haya una “necesidad asociada a una emoción y eso puede transformarse en una petición": si se necesita más lubricación o un momento para procesar los propios sentimientos antes de iniciar la relación sexual... “Si notas que vas a empezar a llorar, por ejemplo, puedes comentarlo para que así tu pareja no se asuste", sugiere Moon. “Decir algo como me lo estoy pasando muy bien, pero noto que me viene cierta tristeza. Así que si empiezo a llorar, no pasa nada, no es que estés haciendo nada mal. Te diré si quiero parar, pero de momento no".

Asimismo, Addison recomienda explicar lo que está pasando en el momento en el que ocurra, de manera que a la otra persona le quede claro que no le estás culpando de nada. Puedes decir algo como: “Es algo que mi cuerpo hace de vez en cuando y a mí no me preocupa, así que no debería preocuparte a ti tampoco. Gracias por entenderlo. Y me encanta [besarte], así que vamos a seguir haciéndolo".

Aunque las manifestaciones físicas en las relaciones sexuales no pueden resolverse con medicación, Notte recomienda soluciones alternativas para afrontar cuestiones específicas. Por ejemplo, usar lubricante y no tener vergüenza de emplear juguetes si se está experimentando anorgasmia, insensibilidad genital o disfunción eréctil. Explorar estas opciones es especialmente recomendable para la gente cuya enfermedad le provoca problemas físicos en las relaciones íntimas.

Esta información es importante para las personas que sufren depresión, pero también es esencial para sus parejas saber cómo responder. Addison explica que la mejor manera es la más simple: “Gracias por hacérmelo saber". “Considerar a alguien roto o necesitado de un trato especial suele ser una mala manera de abordar la intimidad sexual. Si alguien confía en ti lo suficiente como para confesarte lo que le ocurre, aprecia el regalo que te ha hecho, y trátalo en consecuencia, con respeto. [Si tu compañera dice] 'No voy a alcanzar el orgasmo por la penetración, así que quizá me estimule después' no te lo tomes como una invitación para probar que eres un amante maravilloso". Es algo que esa persona te cuenta para que entiendas cómo funciona su cuerpo, así que agradece que haya confiado en ti lo suficiente como para compartir algo íntimo contigo y no le falles".

Y, añade: “No hay nada malo en disfrutar de tu clímax cuando estás con alguien que te ha dicho 'probablemente no acabe, pero aún así me lo estoy pasando bien'". Lo más importante, y con lo que nunca te equivocas, es si tratas a las personas como expertas en su propio cuerpo.

Encontrar a gente que se comporte de esta manera, desde luego, es complicado. Especialmente al principio de una relación o cuando se queda de manera más casual. La experta aconseja: “Piensa en lo que estás buscando y lo que estás dispuesta a hacer o no para conseguirlo… Y entonces decide con quién vas a tener citas". Encontrar a alguien con el que estar cómoda y que respete tu salud mental y tus problemas con el sexo debe entrar en tu criterio a la hora de elegir con quién salir. “Si dices: 'Hey, tomo una medicación que probablemente me impida llegar al orgasmo y busco a alguien a quien no le bloquee esto, ¿qué te parece?' y esa persona te contesta que va a ser quien consiga hacerte gritar de placer de una vez quizá deberías descartarla". Después de todo, explica Addison: “No le puedes quitar a nadie la depresión con la magia de tu pene o de tu vagina".

Si tú o alguien a quien quieres está buscando más información sobre cómo abordar las dificultades sexuales asociadas a una depresión, acude a un psicólogo o un psicoterapeuta y recuerda que “las únicas personas que se merecen estar cerca de ti son las que entienden tus necesidades y te tratan con respeto y cuidado".

Contenido publicado originalmente por Allison Stubblebine en NYLON US
Traducción: Laura Caso
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