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ANSIEDAD por la mañana, síntomas y soluciones para un trastorno más común de lo que pensamos

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Tener ansiedad nada más despertar es una de las manifestaciones más comunes de la ansiedad en las personas que la sufren. Te contamos los síntomas y las soluciones a este problema para que cuides de tu salud mental. Afortunadamente, cada vez tenemos más información y menos estigmas sobre esta clase de problemas: hace poco, la artista Billie Eilish contaba que aún está descubriendo cómo mantenerse bien, los representantes del actor Kit Harington confirmaban que el actor ha entrado en un centro para tratar sus problemas de salud mental y dependencia del alcohol y la cantante Ashley Tisdale contó cómo explora sus problemas con la ansiedad en su nuevo álbum

Puedo prepararme para la ansiedad nocturna. Tengo todo el día para prepararme, anticipando esa sensación familiar que se arrastra hacia mí mientras el cielo se oscurece. Puedo moldear mis planes a su alrededor. No se puede decir lo mismo de la ansiedad de la mañana: hay algo tan impactante, tan cruel y tan injusto como despertarse con ese sentimiento, de pasar de un estado de sueño a una pesadilla en un abrir y cerrar de ojos literal.

La ansiedad se mueve de manera pendular; transmuta, adoptando nuevas formas cuando transita un camino que ya ha utilizado. Recientemente, mi ansiedad hizo precisamente eso, y pasó de los escalofríos nocturnos a los sudores matutinos. La ansiedad matutino le ha dado un nuevo y horrible significado a la frase I woke up like this. Ha desestabilizado completamente mi salud mental y encontrar una solución ha sido complicado y doloroso. A veces, parece insuperable, porque cuando la ansiedad es lo primero que sientes por la mañana, es difícil encontrar la motivación para levantarte.

La mayoría de los días, en torno a las 5 de la mañana, me levanto jadeando. No tengo ninguna esperanza de volver a dormirme, es como si mi reloj interno se activara a la misma hora todos los días, pero no de una manera productiva. Mis ojos se abren, y antes de que el sol anaranjado se cuele por las persianas, antes de yo sea consciente de mi propio cuerpo, antes incluso de que empiece a sudar, temblar o tener alguna reacción física, mi cerebro comienza a vibrar.


La ansiedad matutina y los pensamientos obsesivos

Ni siquiera me he limpiado las legañas (cállate, tú también lo haces) cuando empiezo a repasar los gigantescos y globales problemas de mi vida: ¿Qué pasa si no gano el dinero suficiente este mes para poder permitirme el alquiler? ¿Dejo de pagar el seguro médico para poder garantizar que tengo para el alquiler? Con todos mis problemas mentales, ¿es mejor que viva sola en un estudio? ¿Cómo voy a ganar suficiente dinero para pagar eso? ¿Seguiré teniendo todos estos problemas con mi salud mental por no poder controlar mis finanzas y mi hogar? ¿Estaré sola para siempre? Ya sabes, cosas normales, divertidas.

Y una vez agotada mi revisión de problemas existenciales (en plan 'estoy fallando en todo, estoy sola, no soy nadie'), entonces paso a la lista de tareas pendientes del día. En ese momento,me parece imposible levantarse de la cama y hacer algo tan insignificante como la colada cuando estoy pensando cosas como: ¿Acaso no somos todos sacos de sangre cruzándonos entre nosotros sin una dirección o un propósito real? ¿Por qué debería ducharme cuando estoy en medio de una crisis existencial, atada por el temor y la soledad y la sensación de fracaso? (Vaya, me estoy dando cuenta de lo mala que soy conmigo misma, algo en lo que tengo que trabajar en el futuro).


Básicamente, para cuando dan las seis, estoy temblando, intentando no llorar y reflexionando sobre el sentido de la existencia. Y cuando eso sucede, empezar a hacer las tareas diarias me parece imposible. Por eso, decidí hablar con una experta en salud mental sobre cómo forzarme a levantarme, incluso si eso implica rodar como una croqueta sobre el edredón.

La importancia de conectar con tu cuerpo para combatir la ansiedad

Andrea Glik, experta en terapia somática, me contó que tener ansiedad nada más despertar es en realidad una experiencia común. "La mañana, para mucha gente, simboliza el comienzo de la larga lista de cosas que tienen que hacer y que tienen en la cabeza, o el comienzo de la cognición después de dormir", explica. "Además, como muchas personas saben, la ansiedad puede provocar malos sueños o pesadillas".

Glik también explicó que los cambios en cómo se manifiesta la ansiedad son diferentes en cada persona y dependen de los ciclos de nuestro sistema nervioso. "El sistema nervioso es una red que recorre todo el organismo y nos dice cómo actuar y sentirnos en función de cómo interpreta la información nuestro cuerpo", dijo. "Si una persona tiene un nivel de agitación muy alto por la mañana o la mayor parte del tiempo (ansioso, estresado, irritable, enojado, piensa en la cima de una montaña rusa), entonces la mañana es el comienzo de su liberación diaria de cortisol y otras hormonas del estrés. "El cuerpo está despierto y sigue su patrón de enviar cortisol a todo el cuerpo. El cuerpo interpreta que estar despierto como un factor estresante". Esto confirma la hipótesis que siempre deseé que no fuera cierta: estar despierto es mi mayor desencadenante. Es broma (apenas).

Entonces, ¿hay soluciones? Mas o menos. Como todo con la ansiedad, es una curva de aprendizaje. Entrenarme para aliviar la ansiedad requiere dedicación, persistencia y fortaleza mental. "Todo esto sucede porque nuestros cuerpos han aprendido lecciones sobre el mundo y lo que necesitamos para sobrevivir", me dijo Glik. "Tu cuerpo puede estar atrapado en un lugar de 'híper respuesta', y eso es totalmente normal, y solo está tratando de mantenerte seguro y hacer su trabajo... Si te sientes híper excitado o ansioso, piensa en lo que tu cuerpo necesita para bajar en la montaña rusa ".

Para mí, la única solución, (bueno, no lo llamaré solución cuando en realidad se trata de buscar momentos de paz) son las caminatas matutinas o los trotes. Ejercicio y aire fresco. Algo que me haga salir, respirar y moverme. Hay una ruta de senderismo corta cerca de mi apartamento. La primera mitad, camino con dificultad hacia arriba, y la segunda mitad, camino o troto cuesta abajo. Y cuando llego a la cima, por lo general me siento en un banco, bebo un poco de agua y, disculpa la cursilada, literalmente intento apreciar la naturaleza. La combinación de adrenalina, endorfinas y la presencia física de verdes y azules y astillas de madera crujiendo bajo mis pies (los olores, los sonidos de los pájaros y las ramas que crujen) me hace sentir mejor. Ninguna otra cosa que haya probado me aclara tanto y tan bien la cabeza. Glik confirma que la experiencia física es una excelente manera de salir de tu cabeza.

"Me parece que el cuerpo es un buen lugar para estar, para no atascarnos aún más en nuestras mentes y pensamientos", dijo. "Queremos activar deliberadamente el sistema nervioso parasimpático, que es la parte del sistema nervioso que nos lleva de vuelta a la montaña rusa: Respiración, movimiento para liberar energía, comer algo calmante sin ningún estimulante (aka azúcar), calmarse a través de una visualización, o fijarse en la habitación en la que estamos, todo son técnicas que le comunican al cuerpo que es hora de disminuir la velocidad y frenar, y de que estamos a salvo, y todo va a estar bien ".

Para tu ansiedad, es mejor dar un paseo que pasar el rato mirando tus redes sociales

Cuando estés en la cama, paralizado por sus propios pensamientos, la idea de que cualquier esfuerzo físico parece inmanejable; confía en mí, lo sé, porque me tomó mucho tiempo, esfuerzo y constancia salir de la cama y caminar por primera vez. Pero en mis peores días, cuando ya he hecho scroll por todas las redes sociales durante horas, llorado por mi soledad, mis finanzas y mi calidad de vida, me prometo a mí misma que haré UNA cosa esa mañana para hacerme sentir bien. Y lo hago antes de cualquier otra cosa. Para mí, eso dar un paseo y respirar aire fresco. Asegurarme de que hago mi única cosa primero elimina la presión de esa lista de tareas aparentemente invencible. Porque cuando estoy en mi peor momento, TODO parece una barricada. Ponerme las lentillas. Alimentar al gato y cambiarle el agua. Lavarme los dientes. Lavarme la cara. Cuidarme la piel. Ducharme. Vestirme. Hacer la cama. Todo se acumula.

"La mejor manera es comenzar el día centrándote en tu cuerpo y resistiendo la tentación de ceder a la mente y todos sus pensamientos acelerados", dijo Glik. "Incluso si eso es solo preparar el desayuno o tomar una taza de algo caliente, hazlo y observa cómo se siente, huele, sabe. Ese pequeño momento de atención plena calmará esos pensamientos al sacar tu atención de tu mente y de tu interior".



He podido darle la vuelta a mis mañanas más traicioneras, esas mañanas rebosantes de autodesprecio, en las que me despierto ahogándome con mi propia lengua, con una caminata de una hora. Sé que no todos pueden darse ese lujo, ya que trabajo desde casa, por lo que puedo dar un paseo por la mañana sin llegar tarde al trabajo. Pero hay días en los que puedes hacerle un hueco, por ejemplo, un día en que te despiertes una hora antes y decidas esforzarte durante los siguientes 60 minutos en hacer una cosa por ti mismo, algo que te hará sentir bien, en vez de en intentar dormir.

Y le prometo que esa cosa no es mirar redes sociales y o buscar el vídeo de Rachel Weisz y Kathryn Hahn coqueteando, lo he probado. Eso ciertamente me lleva a mi cuerpo de otras maneras, pero no productivas.

Contenido publicado originalmente por Jill Gutowitz en NYLON US
Traducción: Laura Caso
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