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Evan Rachel Wood, sobre su depresión: "¿Mamá? Soy yo… Acabo de intentar suicidarme"

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Evan Rachel Wood escribe una carta abierta sobre su depresión y su intento de suicidio para visibilizar y normalizar la enfermedad mental

La salud mental, como todos sabemos, está rodeada de estigma. Es más probable que llamemos al trabajo para avisar de que no vamos porque estamos resfriados que para decir que sufrimos depresión. Es más fácil sentir empatía por un brazo roto que por una tristeza que nos inhabilita. Pero sabemos que todo eso es real y que nos afecta de un modo u otro. Y aún así, como no podemos ver la depresión, es más fácil ignorarla. Es más sencillo para la gente estereotiparte de modo negativo. Es una de las grandes mentiras de nuestra sociedad actual.

La mera mención de la enfermedad mental asusta a la gente. Escuchamos las palabras "salud mental" y de repente esa persona se convierte en impredecible e indigna de confianza. Las vidas y los trabajos de la gente se ponen en riesgo.

No tenemos tanto control de nuestros pensamientos como nos gustaría creer, y a la vez tenemos más dominio del que podríamos pensar. Vaya dicotomía. ¿Cómo puede ser que controles y a la vez no? Según mi opinión, cuanto menos sepas sobre tu propia mente, más sensación de descontrol tendrás. Cuanto más miedo tengas de ti misma, más juzgarás a otras personas y sus problemas. No somos culpables de nuestra depresión, pero sí somos responsables de nuestras emociones en tanto que somos los únicos que podemos cambiarlas.

No soy una experta en salud mental, pero puedo compartir contigo una de mis experiencias con ella. Cuando tenía 22 años, ingresé involuntariamente en un hospital psiquiátrico, y no me da vergüenza en absoluto. Mirando atrás, es la mejor peor cosa que me ha pasado.

Era por la mañana. Me sentía como si me hubiera atropellado un camión. Entonces, con una aceptación casi histérica, sin pensar, cogí el teléfono. Era uno de esos momentos en los que tienes una opción que va más allá de la elección inicial que has hecho al pedir ayuda: puedes o no morir, o volver a la vida. "¿Mamá? Soy yo… Acabo de intentar suicidarme. Necesito ir al hospital". Cuando dije que necesitaba ir al hospital no me refería a las heridas físicas que podía o no podía tener. Me refería a un hospital para curar mi estado mental.

Poco después estaba en un coche yendo a encontrarme con mi madre. Oh, el miedo que sentía en el corazón. Mi pobre madre. ¿Qué estaría pensando? ¿Cómo se sentiría? Dios mío, estaría histérica. Se va a poner histérica. Cuando la viera, esperaba que se desplomara en mis brazos hecha un mar de lágrimas. La sostendría y le diría que todo iba a estar bien. Así es lo mucho que me preocupo por los demás y no por mí misma. Casi había muerto, pero la culpa y la responsabilidad hacia los demás eran extremas.

No había comido ni dormido en tres días. Sentía que en cualquier momento me haría pedazos, que no era nada. Pero no de una manera desesperada, como la noche anterior. Ahora era como si fuera un recién nacido que apenas podía abrir los ojos. Llamé a mi padre. "¿Estás cansada?", preguntó delicadamente. "Sí, papá… Estoy tan cansada", le contesté, conteniendo las lágrimas.

La belleza de tocar fondo es que no puedes hacer nada más que ascender. Ni siquiera debería estar viva, así que nada de lo que había hecho hasta ese momento tenía importancia. Ya me había probado a mí misma que nada importaba. Así que bien podía rendirme. Tenía que ser vulnerable y ceder algo de control. Tenía que guardarme mi vergüenza y mi orgullo. ¿Qué tenía que perder? Olvida el pasado, no pienses en el futuro, y, como decía Beatrix Kiddo en Pulp Fiction, "mueve el dedo gordo del pie".

Por primera vez en toda mi vida, pedí ayuda. Admití que no podía seguir sin nadie que me ayudase, que me levantase del suelo. Había colapsado por el estrés y la presión de seguir viva. Había sacado la bandera blanca. Pero morir no funcionó. Ahora, debo decirte: No recomiendo tener una experiencia cercana la muerte en absoluto, pero puedo afirmar que muchas de las personas que la tienen vuelven con una perspectiva de la vida muy diferente.

Si lo necesitas, el Teléfono de la Esperanza tiene activo este número las 24 horas del día en España: 717 003 717.

Segunda parte: Por qué Evan Rachel Wood decidió internarse en un hospital psiquiátrico
Contenido publicado originalmente por Evan Rachel Wood en NYLON US.
Traducción: Laura Caso.
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