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¿Mi ANSIEDAD está causada por mis hábitos en REDES SOCIALES?

Internet
Priscilla Du Preez / Unsplash

La ansiedad, como nos enseñó Euphoria, es complicada de tratar. Saber sus causas también es difícil. Algunos estudios defienden que los hábitos nocivos en las redes sociales son uno de los motivos de este problema de salud mental. Os contamos la experiencia personal de una redactora de NYLON.

Como dijimos cuando hablamos de la representación de la ansiedad en Euphoria, 'Shut Up, Brain' ('Cállate, Cerebro') es una columna de Jill Gutowitz en la que analiza diversos temas muy de la generación Z. Trata desde los fenómenos de la cultura pop hasta las peculiaridades de las relaciones interpersonales a través de la lente de alguien que vive con ansiedad. Aquí dejamos una reflexión personal de esta autora sobre la relación de las redes sociales y la ansiedad.

¿Recuerdas cuando mirar televisión, ir al cine o incluso navegar por las redes sociales era una actividad relajante? De acuerdo, tal vez NO las redes sociales. Si estás lejos de tu adolescencia, entonces tienes la edad suficiente para recordar cómo fue llegar a casa al finalizar el instituto o el día de trabajo, relajarte frente al televisor y desconectar por un momento. Pero, en estos días, consumir cualquier medio puede ser agotador. Significa asumir un trabajo emocional adicional además de un día ya psicótico, especialmente para alguien como yo, que generalmente ya está operando en un nivel 10 de ansiedad.

No es ningún secreto que América del Norte está catalogado actualmente como un entorno de alto estrés. Desde la llegada de Trump a la presidencia en 2016, nos hemos visto inundadxs de noticias traumáticas diarias sobre, bueno, cualquier cosa. Escuchamos casos de brutalidad policial, supremacía blanca, horrores de inmigración, violaciones de los derechos humanos, enfermedades, hambruna, cambio climático y el siempre cercano fin del mundo. Y además, las mujeres duplican sus traumas en nuestra sociedad con el acoso sexual y la cultura de la violación. ¡Esto apesta!

Está claro que muchos pueden argumentar que redes como Twitter, por ejemplo, nunca han sido estresantes. Sin embargo, quienes hemos estado en esta aplicación infernal desde 2009 recordamos cuando esta se usó principalmente para bromas con malas intenciones. En estos días, iniciar sesión en Twitter es igual que sumergirse en el núcleo ardiente de la Tierra, derritiendo nuestras caras con acalorados argumentos políticos y el constante consumo de tragedias.

Desplazarse por Instagram puede ser aún peor. Al entrar es como si todxs estuviéramos ignorando la tragedia a la que realmente debemos prestar atención y, en su lugar, publicamos fotos de FaceTuned. La mayoría de los días quiero tirar mi teléfono al mar y luego seguirlo allí, y no porque quiera recuperarlo.

La naturaleza siempre presente de las redes sociales es abrumadora. También lo es la proliferación de películas y programas de televisión que reflejan el clima sociopolítico actual. Todo esto me ha motivado a reevaluar mi relación con los medios. Me he planteado cuánto consumo se requiere para ser un ciudadano responsable y dónde está el límite para una persona que padece problemas de salud mental. Está claro que el ciclo actual de noticias nos traumatiza todos los días, impactando negativamente en nuestra salud mental y física.

Ahora tengo una relación complicada con muchos programas y películas. Incluso en el caso de Euphoria, aunque admiro cómo explora experiencias muy actuales, importantes y únicas de adolescentes, estoy feliz de que haya terminado. ¡Qué alivio! Hay una razón por la que he evitado películas como 'Jazmín Azul' ('Blue Jasmine'), 'Irremediablemente juntos' ('The Skeleton Twins') o 'Christine': ¡son extremadamente estresantes de ver! Y todas tratan problemas de salud mental.

Y luego hay películas o series que tienen la intención de hacerte sentir ansiedad, directamente. ¿Black Mirror? Vete a la mierda. ¿Comedias de terror como 'Los padres de ella' ('Meet the Parents')? Hoy no, satanás. Y cuando le planteé la pregunta sobre las películas o series más 'estresantes' a Twitter, descubro que hay una gran variedad de estas:


"Larry David' siempre ha raspado demasiado en mi ansiedad como para disfrutarla".

"No puedo ver: patinaje sobre hielo porque me da miedo que se caigan, los espectáculos de canto por si fallan, y la destrucción ficticia de propiedades (la escena en la casa de tía May en 'Spider-man: un nuevo universo' ('Spider-Verse') fue DOLOROSA. ¡Sus muebles!)".

"Los padres de ella'. Me dan sudores fríos. La vergüenza que me produce me envía en un viaje astral a un avión que está hecho de pura energía de ansiedad".

"El cuento de la criada'. 'Harlots'. Cualquier cosa política jaja".

Me abruma que la respuesta más popular a mi pregunta fuera 'El cuento de la criada'. Además, mucha gente dijo 'El show de Larry David' ('Curb Your Enthusiasm'), lo que me hizo reír, aunque también lo entiendo. Si alguien sufre ansiedad, depresión, ataques de pánico, etc., es importante reconocer cuándo algo está agravando aún más su salud mental en lugar de calmarlo. Para mí, poder hacer esa distinción es vital, porque no ver algo puede ser un acto de autocuidado.

Al fin entiendo el atractivo de ver el reality 'The Bachelorette': hacerlo requiere literalmente cero atención. Es una locura ver algo y tener tan poca reacción emocional, excepto algo como: "Whoa, el cabello de esa chica es un plátano". ¡Qué fantasía!


Contenido originalmente publicado por Jill Gutowitz en NYLON US

Traducido por: Carolina Agudo



A estas alturas todo el mundo sabe lo que es el FOMO, ¿verdad? Pues cada vez hay más gente que lo sufre con respecto a la ficción, no a la realidad. Una especie de epidemia de nuestros días que estás a tiempo de detectar en tu comportamiento... y ver qué haces con ello.


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