CERRAR
MENÚCERRAR

¿Te has preguntado por qué a muchas CHICAS no les gusta el PORNO? La respuesta: FALOCENTRISMO

Relaciones
Victoria Heath / Unsplash

Hay parejas sexuales a las que les encanta ver porno juntas, es un hecho, al igual que hay muchas mujeres que no disfrutan viéndolo o que incluso sienten aberración al ver porno mainstream. Una chica que se está asfixiando haciendo una felación -con agarrones de pelo y arcadas incluidas-, escenas donde se dedican 5 minutos de 30 al placer femenino, vídeos donde incluso el punto de vista de la cámara coincide únicamente con el de ELLOS...

No es de extrañar que muchas mujeres sientan repugnancia y/o culpa cuando consumen el porno mainstream de hoy -gratuito y con una oferta excesivamente amplia, a diferencia del porno feminista de directoras como Erika Lust o Sally Fenaux-. Tampoco nos parece raro que finjan orgasmos muchas veces en sus relaciones sexuales... Y es que la pornografía ha sido y es falocéntrica y un instrumento por y para perpetuar los roles de género que colocan a las chicas en una posición de sumisión (no hablamos de BDSM, sino de desigualdad, que no es ni pactada ni excitante).


Una encuesta de 2017 de Statista en la que participaron 24.000 mujeres confirmó que un 18% de estas ve porno diariamente, mientras la gran mayoría declara hacerlo de forma semanal-el 63%-. Antes de proseguir, queremos aclarar que hay una gran diferencia entre ver porno y excitarte con él debido a una respuesta cuasi biológica y que realmente te agrade lo que ves. Y es que la cultura de la violación que nace en los senos de una sociedad machista ha calado en todos los espacios habidos y por haber, la industria pornográfica incluida. A su vez, el porno, lejos de ayudarnos a entender la sexualidad de manera sana y realista, deja a lxs jóvenes en manos de una industria que recrea estereotipos denigrantes para la mujer y carentes de realismo.

Hemos hecho un recorrido por las plataformas mainstream de vídeos porno y hemos recopilado los títulos más llamativos de las primeras páginas de cada una de ellas y de las secciones de vídeos más vistos. Copiamos y pegamos:

  • Mi sobrina pone todo su empeño, me hace una mamada de 10.
  • Bryan se coge a la rica embarazada Indica Monroe.
  • Cuando se la metes por el culo y tiene polla pero te da igual.
  • Ella se excita mucho más en la cocina.
  • Se encuentra a un travesti por la calle y le ofrece un buen dinero por follar.
  • Alumno español folla anal a su profesora de ruso.
  • Parece que la gordita se está machacando en el gimnasio.
  • Droga a su amiga para follársela por el culo.
  • Despierta a la hermana de su novia y se la folla.
  • Jovencita española follada por dinero.
  • Se corre dentro de una colegiala angelical.

Ya nos podemos imaginar el contenido de estos vídeos...Cuerpos que no son reales y escenas donde todo está hipersexualizado que ignoran que, a veces, ser gorda o transgénero, por ejemplo, no es una opción; mujeres como sujetos (o más bien, objetos) pasivos al servicio de los deseos de los hombres, violaciones maquilladas de prácticas sexuales extremas -una violación es una agresión, jamás una práctica sexual- y romantizadas bajo el disfraz de un libre albedrío que se escuda en la dicotomía falsa del peligro/placer. Y decimos "falsa" porque sentir miedo no es sexy ni excitante, es una llamada de emergencia de nuestro cuerpo en una situación desagradable que nos puede paralizar y provocar/agravar problemas como la ansiedad.

¿Conclusión? El porno del futuro (o, al menos, el que todas las chicas desean) se llama porno ético y feminista y será posible solo mediante la reapropiación del imaginario sexual por parte de las mujeres.