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Operación AUTOCUIDADO. Cómo cuidarte según tu ciclo menstrual

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La vida de una persona que menstrúa es una montaña rusa cada mes. Y aprender a cuidarte en ese periodo es esencial para una vida sana, plena y feliz. Si tú también aspiras a esto, toma nota de estos cuidados, tanto externos como internos, para que estés en sintonía contigo y aprendas cómo cuidarte según tu ciclo menstrual

Nuestra vida es una montaña rusa cada mes, al menos internamente. Y no es porque seamos bipolares ni estemos locas: dentro tenemos una fiesta de hormonas que te hacen pasar por cuatro etapas en un ciclo de, aproximadamente, 28 días (varía según cada persona y puede ser hasta de, casi, 40). En unos momentos sientes que puedes reinar en todas partes: la calle, la fiesta, tu casa... En otros, eres la queen de los dramas y lo que más te apetece es convertirte en avestruz y meter la cabeza bajo la tierra. Para ir acorde con lo que te pide el cuerpo, toma nota de estos cuidados, tanto externos como internos, y estarás en sintonía contigo... Aprendiendo cómo cuidarte según tu ciclo menstrual.

Primera fase: la menstrual

El kilómetro cero de tu ciclo es el día que te baja la regla. Ahí empieza la caída en picado de los estrógenos y la progesterona, nuestras hormonas sexuales. Son las encargadas de estimular el útero y las mamas para una posible fecundación: es decir, las que te piden fiesta, mami, y sus niveles caen con la llegada de la regla porque no es momento de procrear. Disminuyen nuestras ganas de roce, cachondeo y estimulación en general.

La progesterona también es la encargada de incitar el sueño y mantener los nervios a un nivel aceptable. Con su bajada, el resultado es: ánimo bajuno, algo de ansiedad e irritabilidad a flor de piel. Tu cuerpo te está pidiendo a gritos que estés contigo misma. No vas a dejar de estudiar ni trabajar, pero no viene mal rechazar las ofertas de planes locos y quedadas varias, especialmente las random. Túmbate en la cama porque sí, sin sentirte culpable por no estar machacándote en el gimnasio; date mimos; dedícate a pensar en ti misma. Evita todo lo que sea posible el estrés, porque puede provocar alteraciones, como explica la terapeuta menstrual Fernanda Romo: insomnio, bajada de defensas, fatiga, lagunas mentales.... y hasta impedir la ovulación.

Aunque la ansiedad te pida bolsas de snacks, galletas, grasa y azúcar en general, intenta centrarte en otros alimentos que te van a ayudar a sentirte mejor. Te sentará bien introducir en tus comidas de estos días alimentos que te aporten hierro (de origen vegetal o animal), así como los que contienen Omega 3 y potasio, para calmar los calambres en la tripa. En resumidas cuentas: pescado, nueces, verduras de hoja verde, huevos, aguacate. La piña te ayudará a luchar contra la retención de líquido y, el jengibre y la cúrcuma, que son antiinflamatorios, son amigos para aplacar la hinchazón.



Fase preovulatoria: saliendo de la cueva

Acabas de sangrar y tu cuerpo ya se prepara para la siguiente temporada de la menstruación. Pero a ti te da igual porque es tu gran momento: tras la fase de recogimiento, en la que has descansado del mundo, estás fuerte física y mentalmente, aunque todavía no al 100%. Eso te permitirá empezar a planificar lo que quieres hacer pronto, cuando llegue la tercera parte del ciclo. Al estar con más fortaleza, es un gran momento para hacer actividades deportivas de alta intensidad. ¡Recupera el tiempo! Y, de paso, puedes ponerte en plan Marie Kondo y organizar tus espacios.

¿Qué comer en esta etapa? Las lentejas, a pesar del dicho, no son comida de viejas y te vendrán bien porque te aportan proteínas y minerales y, además, potencian la actividad de tus estrógenos junto con el lino, la soja, el tofu, los frutos secos y el brócoli. Y es que dentro de poco estarás on fire. ¡Prepara tu cuerpo para lo que viene!

Puedes buscar ideas sobre cómo combinar los ingredientes de cada etapa en las cuentas en Instagram de mujeres que escuchan a su cuerpo y les dan los alimentos que necesita según cada momento:



Fase ovulatoria: La vida es pa' ti

Deja que la energía que tienes dentro estos días fluya: baila, recibe y da cariño, haz mil planes. Tu autoestima está por las nubes y tus ganas de mambo, a su lado de la mano. Es momento para disfrutar más que nunca de la sexualidad, contigo misma o acompañada.

Tu progesterona está súper activa y le vendrá bien que les des alimentos que acompañen su crecimiento non stop: zinc, Omega 3 y vitamina B6. Soja (en formato leche, brotes, tofu…), pipas, moluscos, pollo, carnes rojas, chocolate (negro negrísimo), avena y queso son ideales en este momento.


Fase premenstrual: Preparándote para el final… y de nuevo, el principio

Tras la tormenta festiva empieza a llegar la calma. Toca recogerse, poco a poco, que las hormonas comienzan su particular bajada. Empiezan a llegar esos días en los que las inseguridades te acechan así que date cariño con, por ejemplo, unas onzas de chocolate negro. Pero, ¡ojo! Sin pasarse. Si el estómago te pide fritanga y muchas cochinadas, date el gusto antes de que te pegues el atracón, siempre y cuando tu mente no te vaya a estar castigando. Todo esto es porque en esta fase escasea la serotonina, de la que dependen cosas ultra importantes como el proceso digestivo o el ánimo. Sin embargo, lo que realmente te conviene en este momento es reducir el consumo de sal porque, como las oscuras golondrinas, la retención de líquidos volverá.

Apuesta por las semillas de lino, el salmón, los cereales integrales, los espárragos, las acelgas, la sandía o la naranja (según la temporada), la remolacha, el orégano para aromatizar y las almendras.

Y… ¡vuelta a empezar!