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Sobre Colón y otros colonizadores del CUERPO de la MUJER: el que descubrió el CLÍTORIS

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Melanie Dawn Harter / Getty

¿Por qué en el cole se estudian los órganos reproductivos de la mujer pero no esa parte de sus genitales diseñada exclusivamente para el placer?

En la fecha en la que se recuerda al más famoso colonizador de la historia hablamos del Colón que, cien años después del que llegó a América por error, también plantó su bandera sobre un territorio que ya tenía dueño y conocimiento de sí mismo: el cuerpo de la mujer.

La vida de una persona que menstrúa es una montaña rusa cada mes. Y aprender a cuidarte en ese periodo es esencial para una vida sana, plena y feliz. Si tú también aspiras a esto, toma nota de estos cuidados, tanto externos como internos, para que estés en sintonía contigo y aprendas cómo cuidarte según tu ciclo menstrual

Cuando Cristóbal Colón llegó a Abya Yala, continente bautizado luego como América por Américo Vespucio, que fue el primero que se aventuró a decir que aquello era un nuevo lugar (Colón estuvo erre que erre con había llegado a Asia), allí había culturas perfectamente desarrolladas y una población incluso superior a la de Europa en aquel momento, apuntan historiadores. Y a pesar de que la Corona dio dos opciones: o abrazar la religión apostólica románica y las normas de Colonia o la hoguera, en el colegio se cuenta aquello como si hubiera sido una party multicultural en la que todos fumaron por igual de la pipa de la paz.


TE COLONISO (feat. Beauty Brain). El reggaetón de Cristobal Colón que hizo perrear al Nuevo Mundo. youtu.be

También en los libros del cole, pero en los de biología, se omite una parte importante, en este caso, del cuerpo de las mujeres. En las paredes del propio centro, en las de nuestra calle o grafiteados en cualquier muro siempre hemos visto penes de todos los tamaños. En clase también estudiábamos el órgano sexual masculino (algún compi, sin que nadie se lo pidiera, aprovecha el recreo para que, sin que nadie se lo hubiera pedido, nos mostrara el suyo). Pero al llegar a la página del aparato femenino… veíamos solo reproductivo, nada de lo sexual. Y es que, aunque siempre ha estado ahí, en el mismo sitio, de él sí que podíamos decir que no se hablaba en los medios, y lo fuimos descubriendo poco a poco. Aunque claro, el primero que lo descubrió fue el médico anatomista del siglo XVI Mateo Colón (o Colombo, pues era italiano). El muy cursi lo bautizó Amor Veneris (el amor de Venus): "Si me es permisible poner nombre a las cosas por mí DESCUBIERTAS" (las mayúsculas son mías, no suyas).

Igual que hay debate entre si el Colón famoso lideró la primera expedición a América o ya lo hicieron antes los nórdicos, con Erik el Rojo a la cabeza, a Colón el anatomista le acusó de plagio otro señor(o): Gabriel Falopio, compatriota suyo que marcó su nombre en nuestros cuerpos dándole su apellido a las trompas o tubas uterinas. Llegó a poner paz un tal Caspar Bartholin, quien sentenció que ni uno ni otro: el clítoris había sido descubierto por anatomistas en el siglo II a.C. Gracias, amigos descubridores.

Otro conquistador de nuestros cuerpos fue el ginecólogo escocés del siglo XVIII Alexander Johnston Chalmers Skene, que fue tan majo de dejar estampado su sello en unas glándulas vaginales (las glándulas de Skene, claro), que son las que pueden provocar la eyaculación femenina o squirting.

El escritor Federico Andahazi, autor de la novela El anatomista, que recrea la vida de Mateo Colón y su descubrimiento, dice en el libro: "Mateo fue tan feroz y despiadado como Cristóbal; como aquél —y dicho con la misma literal propiedad—, fue un colonizador brutal que reclamaba para sí el derecho sobre las tierras descubiertas: el cuerpo de la mujer".

¿Y qué generó ese descubrimiento? El miedo viril a que la mujer no necesitara varón para divertirse. Vino a reforzar cosas tan chulis como el manual de la Inquisición, el Malleus Maleficarum, que decía: "Toda maldad es poca comparada con la maldad femenina. La razón natural es que ella es más carnal que el hombre, lo que resulta claro si observamos sus muchas abominaciones carnales". Conste que el clítoris es la parte visible de un glande que también tenemos nosotras (mide entre 9 y 10 centímetros). "Cabe destacar que hay un defecto intrínseco en la formación de la primera mujer, dado que fue hecha de una costilla doblada, es decir la costilla del pecho, que se curva en una dirección distinta a la del hombre". Qué mal hechas estamos que nuestro clítoris tiene 8.000 terminaciones nerviosas sensitivas, el doble de las que posee el pene.

Así que el patriarcado pensó que mejor sería ocultar este órgano cuya única función en la vida es dar placer; incluso demonizarlo y calificar de bruja a la que gritaba por las noches y tan solo se lo estaba pasando bien sin hombre alguno, quizá con otra amiga. Hay 200 millones de mujeres en el mundo a las que han mutilado: les han quitado su clítoris, un órgano cuya única función es producir placer. En Francia son entre 40.000 y 60.000 son víctimas de la ablación y en España hay 18.000 niñas en riesgo de serlo.

Igual que los movimientos indígenas se levantaron y siguen elevando la voz para decir: "Señores, ustedes no nos descubrieron", nosotras gritamos: "Descolonizad nuestros cuerpos". Como dice Cleopatra: "Bésame el triangulito"

https://youtu.be/jzYvhM8MRIA

Y como dice en sus charlas la socióloga y sexóloga Saray Casado, las mujeres somos "nacidas para el placer". Así que goza, amiga.