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El día más feliz del año (o YELLOW DAY): ¿son más felices las mujeres millennial o las zeta?

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Foto: Kinga Cichewicz / Unsplash

Aprovechamos que el 20 de junio es 'el día más feliz del año' (o #YellowDay) para preguntarnos por la felicidad de las mujeres millennial y zeta: ¿cómo se encuentran en el trabajo? ¿cuáles son sus principales problemas de salud? ¿qué tal les va el amor y el sexo en la era Tinder?

Sabemos que lo del día más feliz del año (o, según su nombre pintón, #YellowDay) es tan invento como el Blue Monday, pero cualquier ocasión es buena para hablar de la felicidad, y de lo que nos hace falta para conseguirla. También de cómo la ven las mujeres según su generación: ¿son las zeta más felices que las millennial?



Según uno de los últimos estudios publicados, elaborado por DKV Seguros, casi tres cuartas partes de las mujeres españolas (un 68%) de entre 18 y 65 años considera que su estado de bienestar es bueno o muy bueno. Hace unos meses, otra encuesta llevada a cabo por la farmacéutica Gedeon Richter, indicaba que las españolas eran las más felices de Europa, con un índice de 67 sobre 100. Así que, en general, parece que las mujeres jóvenes estamos razonablemente a gusto con nuestra vida...

Y la insatisfacción puede llegar, a menudo, por contar con nuestras necesidades 'básicas' generalmente cubiertas y, en el caso de la generación zeta, por confiar la felicidad a factores externos: "Es muy difícil generalizar, pero sí he notado que la felicidad en los más jóvenes, en los zeta, también en las mujeres, se basa más en aspectos externos, en tener de alguna manera lo superficial (más me gusta, más marcas, más amigos) y no en lo que se consigue de manera intrínseca. Quizá tienen pocas metas, pocos objetivos", aventura Amparo Calandín, la psicóloga mejor valorada de España según los Doctoralia Awards en 2017 y 2018.

¿Qué pasa con el trabajo?

Aun con una felicidad de notable, aunque el ámbito laboral era el que más sinsabores provocaba según el estudio de Gedeon Richter: un 60% estaba insatisfecha con su trabajo y solo un 44% se declaraba conforme con su sueldo.

No en vano, según la última EPA de 2019, de marzo de este año, el paro entre las mujeres supera en casi cuatro puntos al de los hombres (12,9% ellos, 16,7% entre ellas), una diferencia que se mantiene en casi todos los grupos de edad aunque es especialmente significativo entre las personas menores de 20 (43,6% ellos, 56,6% ellas).

Tanto millennials como zeta (todos y todas) lo tenemos muy complicado a la hora de trazar planes de futuro: los sueldos medios anuales entre los 16 y los 29 años iban de los 8000 a los 16.000 euros brutos, lo que se traduce en cosas como que entre los 20 y los 24 años solo un 8% de jóvenes estén emancipados, un porcentaje que asciende al 39% entre los 25 y 29 años, según señalaba El País.

Esta infantilidad impuesta o la dificultad para divisar un porvenir más estable o mejor son sin duda causas de infelicidad y trabas a desarrollarnos personalmente. Sin embargo, Calandín subraya: "Es curioso que aun estando en la época en que mejor vivimos, tenemos nuestras necesidades cubiertas, vivienda, alimentación, contamos con mejor poder adquisitivo, podemos viajar... Han aumentado los trastornos emocionales. A veces ante esa falta de preocupaciones tendemos a preocuparnos por cosas que no son importantes y nos dedicamos a anticipar cosas, a convertir en problemas cosas que no lo son. No sabemos vivir en el presente".

¿Y la salud?

Según los hallazgos de DKV, las razones para no disfrutar de un buen estado de bienestar son muy similares entre las mujeres zeta y las millennials: una amplia mayoría (más del 60%, tanto entre 18 y 24 como entre 25 y 34) indica que no se encuentra emocionalmente bien, mientras que el 18% en ambos grupos de edad señala problemas físicos. Las mujeres que reportan menor malestar emocional son las mayores de 55.

Más de la mitad de jóvenes asegura que el estrés las desborda, aunque el porcentaje es ligeramente superior entre las millennials (casi un 56%, frente al 50,37% que reportan las de entre 18 y 24%). El informe Merck para la plataforma Closing Gap aseguraba que las mujeres tienen una probabilidad de sufrir depresión 5,5 puntos más alta que los hombres...


En cuanto a hábitos de vida, los estudios apuntan a que los Z como generación son menos tendentes a beber alcohol, y una de las razones puede ser que son aún más conscientes de su imagen (y de esas fotos de borrachera que los millennials tan alegremente subían a Tuenti) en redes sociales. En cuanto al tabaco, curiosamente, el estudio de DKV apunta a que el consumo ocasional es muy similar entre ambas generaciones de mujeres, pero cuando se trata de un hábito diario, las millennials se desvelan como más fumadoras que las zeta: un 14,2% fuma todos los días, frente a un 8,4%.

Hablemos de relaciones...

Tanto millennials como zeta son generaciones que superan a sus predecesores en lo que debería ser la norma: que todas las orientaciones e identidades sexuales son aceptables. Una investigación de 2018 en Reino Unido apuntaba a que cada vez menos jóvenes, hombres y mujeres, se reconocían a sí mismos como completamente heterosexuales: en el caso de los zeta, solo un 66% de personas entre 16 y 22 años se identifican así, un porcentaje que ascendía al 71% en los millennials (y al 85% en la generación X).

Puede que las mujeres millennials pertenezcan a la primera generación que empezó a ver lo de 'ligar por internet' como una opción sin estigmas y aceptable para encontrar pareja o sexo, y que las zeta casi lo den por supuesto. Ya sea por Tinder o por redes sociales (ya cantan todos nuestros iconos de la música urbana sobre el lenguaje de Instagram en el cortejo moderno). En un macroestudio de We are flint para Reino Unido, Tinder era casi tan utilizado por la gente de entre 18 y 24 como entre la de 25 a 34, y los hombres lo usaban ligeramente más que las mujeres (un 13 vs un 10% de la población total). Algo que concuerda con los datos que ofrece la compañía: a nivel global, un 85% de sus usuarios son personas de entre 18 y 34 años.



Sin embargo, relacionarse a través de la virtualidad tiene su peaje en forma de (in)felicidad, y parecen sufrirlo las mujeres de todas las edaddes. La adicción al swipe, la presión por la propia imagen, la sucesión infinita de citas que no cumplen con las expectativas. De eso habla el ensayo El algoritmo del amor, de Judith Duportail, que señala en una entrevista con S Moda al respecto de forzarse a estar en Tinder si una acaba de romper o está soltera, especialmente después la treintena: "Creo que la presión que sienten muchas mujeres por estar en una relación es enorme y no me sorprendería que muchas de nosotras nos forzásemos por permanecer en relaciones infelices o nos comprometiésemos con un estilo de vida que no es el que de verdad queremos".

Justamente en esa línea abunda Calandín: "Muchas mujeres que vienen a terapia presentan dependencia emocional, que no deja de ser inseguridad y baja autoestima. Esto a veces lleva a pensar que si tengo pareja voy a ser más feliz, y eso nos lleva a buscar una relación constantemente, y a utilizar todos los recursos (como Tinder) para suplir esa carencia de no saber estar solas. Eso no es adecuado porque si tienes una carencia personal te puedes equivocar más con la persona que encuentres, no estás eligiendo desde el equilibrio".

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