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Sí, existen alternativas feministas a las fiestas populares que vetan a las mujeres (y cada vez son más)

Social
David Ramos / Getty

Hacemos un repaso por fiestas y festejos populares tradicionalmente vetados a las mujeres y que gracias al feminismo están abriéndose a la inclusividad o buscando alternativas menos machistas y con mayor perspectiva de género...

Con 16 medallas de Campeonatos Mundiales y 22 obtenidas en europeos, la piragüista Beatriz Manchón intenta por cuarta vez que le permitan hacer el Descenso Internacional del río Sella junto a otro deportista hombre, de su nivel, en la categoría más rápida de esta competición: la K-2 Senior. El comité organizador se ha negado hasta ahora porque, dice, al tratarse de un hombre y mujer deben participar en la sección mixta.

Pero es que las piraguas de la sección mixta salen en la última posición en esta mezcla de competición y fiesta que se celebra en Asturias y cuyo origen se remonta a 1929; a los de la K-2 les cronometran previamente y, en función de su velocidad, parten en una u otra posición. "No pedimos nada especial, solamente que nos cronometren y que nos den la oportunidad de demostrar que tenemos el nivel para estar con los mejores", manifestó la campeona. El Comité Organizador del evento (CODIS) ha indicado a Nylon que las inscripciones todavía tienen que pasar el visto bueno de la Real Federación Española de Piragüismo.

Una chica denuncia a una aerolínea que no la dejó viajar en uno de sus vuelos por llevar un body con escote. La organización FACUA habla de 'denigración machista', pero los casos de este tipo aumentan y la polémica en las redes sociales crece. ¿Podemos vestir en avión como queramos o hay un nuevo dress code?

El catedrático de la Universidad de Murcia Miguel Ángel Puche es de Yecla, un municipio murciano en el que cada 8 de diciembre se realiza el acto principal, y más molón, de las fiestas en honor a su patrona: los arcabuceros salen disparando pólvora para rememorar el agradecimiento de un grupo de hombres que fueron a la guerra, en el siglo XVII, y al final se volvió a casa sin tener que llegar a combatir.

Las mujeres "no pueden salir como arcabuceras", explica Puche. "Salen como mujer florero: se creó el acto de la ofrenda de flores para que la mujeres pudieran participar". Bien vestidas, haciendo poco ruido. En el siglo XVIII los estatutos de esta celebración religiosa no especificaban que solo un género pudiera disfrutar de la celebración echando toda la pólvora que sus antecesores nunca llegaron a disparar en la guerra. Sin embargo, cuenta el catedrático, es los 80 se reformaron y eso supuso un retroceso de varios siglos: establecen que los arcabuceros tienen que ser hombres.

El propio Puche ha estado en una comisión de trabajo para modificarlos, sin éxito. "Cuando alguna mujer ha querido salir, se la ha perseguido. Hace unos años, una chica decidió salir disparando". Carmen Carpena: en 2005 y 2006, a pesar de la prohibición, cogió el arcabuz y participó en el acto. "En mitad de la calle, uno de los altos cargos la instó a abandonar la fiesta, pero ella no abandonó". En 2007 no pudo participar por una lesión en la rodilla… y nunca ha vuelto a salir una mujer disparando. ¡Ojo! Aunque no sean paritarias, las Fiestas de la Virgen de Yecla fueron declaradas Bien de Interés Turístico Nacional en 2002.

Pero hay esperanza. En los últimos años hemos visto cómo cada vez en más puntos del país las mujeres hemos alzado la voz ante la ranciedad de la supuesta tradición para decir:

¿Fiesta? ¡La que te va a dar esta!

"Observemos que, a diferencia de la fiesta masculina, la que se permite a las mujeres no implica transgresión sino aceptación de las normas. Estas ceremonias tienden a encuadrar mejor a la mujer en sus roles subordinados asignados", explica la antropóloga social Dolores Juliano en Las mujeres y el folklore: el laberinto de los mensajes disfrazados. "Todos los aspectos del ritual tienden a conseguir este objetivo de protagonismo sin actividad: la belleza de un traje que impide moverse libremente, el modelo ideal de dulzura y silencia que la joven debe imitar, etc."

Y es que en algunos lugares ni bailar nos dejaban. Todo lo que implica ruido, jolgorio, mancharse o hacer la parte no florero de las fiestas (en definitiva, lo más divertido) nos ha estado vetado por rancia tradición machista. Sin embargo, nos la estamos cargando.

Sanfermines de Lesaka

Este verano, por primera vez, 3 MUJERES han sido participado como ezpatadantzaris, bailarines de la típica danza zubigainekoa, sobre el pretil del río. Estuvieron ensayando más de tres años… y aún hay quien las ha mirado mal.


Las manaies de Girona

En la Semana Santa de Cataluña hay unos personajes habituales conocidos como manaies, que son soldados romanos. Dependiendo del lugar, en algunos sitios PERMITEN SALIR A LAS MUJERES representando este papel y en otros, no. En Girona ciudad, esta Semana Santa fue la primera en la que, por fin, hubo romanas.

Cantineras pero no soldados

En Irún y Hondarribia se celebran alardes que conmemoran momentos de la historia en los que las poblaciones vascas se defendieron de ataques franceses (cómo nos encanta celebrar y recordar guerras y sometimientos en este país, ¿eh?). Las vecinas solo pueden participar como cantineras: las que sirven bebidas a los combatientes. Y aunque esta función era peligroso e importante de por sí en aquel momento, ¿por qué celebrar la fiesta como soldados? Eso se plantearon algunas mujeres hace 20 años… y aún no se ha llegado a una igualdad real: han creado fiestas mixtas alternativas y ni siquiera en ellas se libran de abucheos y amenacitas de asociaciones festivas muy y mucho tradicionales.

Y es que, si por algunos fuera, los hombres seguirían representando los papeles femeninos en el teatro, como en la Grecia clásica.


Señora pirotécnica

En Hogueras de San Juan y Fallas son dos fiestas en las que reina la pólvora, el fuego y unas figuras hechas para mirar y no tocar: las belleas del foc -bellezas del fuego- y la falleras. Una parte muy emocionante suele estar en manos de pirotécnicos, hombres: la que tiene que ver con la pólvora, como disparar las mascletàs, que para alguien de la terreta viene a ser como dirigir un concierto de kilos y kilos de pólvora. En toda la Comunidad Valenciana solo hay una mujer pirotécnica, Reyes Martí.

Este año, por primera vez, una mujer (ella) ha disparado la gran palmera que señala el inicio de la noche de la cremà alicantina.



Reinas Magas

En los últimos años hemos visto en las cabalgatas del 5 de enero de ciudades como Valencia y de barrios como San Blas o Puente de Vallecas, en Madrid, unas figuras femeninas que la tradición (machuna) convirtió en hombres pero que en ningún lado de las santas escrituras viene especificado: reinas magas. Mejor no nos acordemos de los comentarios señoros que escuchamos al respecto en su momento.

Harina solo para ellos

El 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, se celebra la fiesta más conocida de Ibi, en Alicante: els enfarinats (los enharinados). Un bando de hombres embadurnados de harina recibe del alcalde la vara de mando por un día, pero le surge una oposición, también enfariná. Aclaran sus diferencias en la Plaza de la Iglesia en una batalla de huevos podridos y petardos (la terreta no es terreta sin pólvora). Los habitantes de este municipio desconocen si en algún lado está estipulado que las mujeres no puedan participar en este acto, pero el año pasado salió UNA mujer y provocó una gran sorpresa. Donde sí hay solteras y casadas, así divididas, es en el acto de la noche: bailan danzas tradicionales con junto con su pareja, hombre.

"Para los muchachos se permite y alienta la actividad en grupo, las manifestaciones agresivas y la libertad expresiva y provocativa en un ámbito considerado neutro (el espacio público). En contrapartida la conducta que se exige de la mujer es [...] brindarse como objeto de admiración individualmente", señala Dolores Juliano.

"Solo quiero que se cumpla la Constitución Española y que pueda salir disparando los arcabuces sin ninguna traba y sin ningún obstáculo, en igualdad de condiciones", dijo en una entrevista Carmen Carpena hace unos años. Beatriz Manchón ha recurrido desde 2016 la decisión del comité organizador del Descenso Internacional del Sella. El 31 de agosto, a cuatro días de la competición de piraguas más conocida de nuestro país, la Audiencia Nacional, a la que había llegado el recurso, ha sentenciado que la piragüista y su compañero no pueden participar en la categoría superior. Eso implica que una campeona de su talla empezará el descenso desde unas 700 posiciones por detrás de los hombres del rango K2, según explica ella a Nylon. Veremos qué sucede el año que viene en el Sella, porque Manchón puede recurrir, y en Yecla y en otros lugares donde aún no hay igualdad ni tan siquiera en lo festivo. Que quede claro que la calle, la noche y las fiestas también son nuestras.




Con el auge de la bicicleta como medio de transporte urbano, están surgiendo en diferentes ciudades talleres e Iniciativas para reducir el sesgo y fomentar la igualdad de género al montar en bicicleta. Porque, aunque no lo parezca, la sororidad sobre ruedas es la última frontera del feminismo hoy en día