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Mujeres lesbianas: de invisibles a sexualizadas

Social

De no existir a ojos de la mayoría a ser protagonistas de fantasías sexuales masculinas y vídeos porno: así ha sido la no transición de las mujeres lesbianas

Con la vuelta a la democracia y La Movida, vino una revolución sexual, aunque no para todo el mundo. Hemos visto a gays en las historias de Almodóvar, a personajes famosos masculinos haciendo gala de su homosexualidad en televisión, sabemos que Ricky Martin es un hombre que ama a otros hombres y no por eso se ha hundido su carrera. Eso sí, no lo hemos visto juntar pechito con pechito, ni cebolleta con cebolleta, con otro maromo, cosa que sí vemos hacer a muchas artistas mujeres, aunque no sean homosexuales: acuérdate del beso de Madonna y Britney Spears, del magreo constante de las t.A.T.u, del videoclip calentorro de Shakira y Rihanna, a Natti Natasha y Becky G sin pijama y en lencería: le cantan a los tíos pero van con rollo bollo.


En este Día Internacional contra la LGTBIQ+ FOBIA, nuestros redactores, colaboradores y amigos han querido expresar su apoyo, activismo o reivindicación...


La teórica feminista Rosa Cobo explica que, mientras que los movimientos de liberación sexual de la segunda mitad del siglo XX implicó para los hombres libertad sexual fuera del matrimonio, "a las mujeres se les demandaba que su sexualidad estuviese al servicio de los varones": libertad para unos, subordinación para las otras. Eso aplica a heteros y homosexuales.

Con todo este panorama, los señoros se sienten en su derecho de ofrecerse como tercer mosquetero cuando ven a una pareja de mujeres darse cariño. "Este tema se habla mucho en mi grupo de amigas y la reflexión es que a la mayoría nos ha pasado en lugares que no frecuentamos habitualmente, porque por lo general acabamos moviéndonos por sitios seguros. Comentarios de hombres hetero sugiriendo hacer un trío o 'cambiarte de acera' son más habituales de lo que parece", cuenta Esther Castro. Y Stefania Zuccotti señala que cuando está en la playa y se besa con su novia, suelen ver bajo las sombrillas aledañas manos autotocándose los paquetes.

Algo similar cuenta Rocío Saiz, vocalista de Las Chillers (y un icono LGTBIQ+ de la música española), de cuando va a la playa con su pareja: ambas hacen topless. "Te das cuenta de que estás desnuda y tienes a toda la manada alrededor mirándote, viendo cómo te estás besando, y no apartan la mirada de ti. Es lo que a mí me parece peor: no el machismo y la homofobia tangible, sino la intangible, la que no se ve. Porque te pueden decir 'bollera de mierda', que te defiendes, pero cuando no es una cosa tan descarada, tú giras y dices: 'Déjame tranquila', y él te puede decir: 'No estoy haciendo nada'". Igualmente, ella ya no se corta y levanta la voz.

Yo no soy homófobo, pero...

Un reportaje de Informe Semanal (ese programa que ya existía cuando nacimos y continúa) del año 81 trató la homosexualidad: entre las personas preguntadas a pie de calle había tanto hombres como mujeres, cuyas respuestas se pueden resumir en un 'Yo no soy homófobo pero'; entre las personas homosexuales entrevistadas, todo gays: ni una lesbiana. Hace unas semanas, una reportera de un programa de televisión salió a la calle a preguntar por el mismo tema. Casi cuarenta años después, buena parte de las respuestas, sorprendentemente (o no), fueron del tipo: 'Yo no soy homófobo pero'. Con una diferencia en las respuestas masculinas, que venían a decir: 'Si veo a dos tipos besándose en el metro, qué asco; pero si son dos tías...'.


"Todavía falta mucho para que se normalice en los medios hablar de parejas de mujeres como se habla de parejas hetero", plantea Esther. "Cuando se habla de 'amiga especial' en una noticia sobre que han pillado a dos famosas que son pareja, me parece una discriminación y un insulto".

Algo que ayudaría es alimentar "el imaginario colectivo de lesbianas que son actrices cantantes, escritoras, periodistas, cineastas, deportistas, etc. de nuestro país", propone Esther. "Figuran los mismos nombres desde hace una década y eso hace que parezcan un grupo aislado". Rocío plantea que directamente no hay referentes, salvo Anabel Alonso, Sandra Barneda, Nagore Robles y pocas más. "Son personas contadas con la mano. Y hacen muchísima falta".



Este año se celebran los 50 años del Orgullo, que hasta hace nada era el Orgullo Gay. No fue hasta 2008 que se instauró el Día de la Visibilidad Lésbica, recuerda Rocío. "Nosotras hemos estado aquí siempre. Otra cosa es que nos hayan querido destapar el velo". Sabe que es importante autovisibilizarse pero entiende que muchas no lo hagan por miedo a perder la oportunidad de ascender en su trabajo o incluso al despido. "Lo que podemos hacer es decirles que estamos aquí y que tienen toda nuestra fuerza y ayuda".

"Soy optimista porque la generación que se ha criado en el mundo de las redes sociales y las influencers y que ahora tienen 20-25 años, ya no tiene pudor de hablar abiertamente de su sexualidad", afirma Esther. Rocío está de acuerdo: "A la gente que viene por detrás, que directamente ni se identifica con un género, que son libres sexualmente, ya no les tienes que meter en ningún armario. Eso a mí me pone muy feliz".


Vic y Gab fueron primero Vic and Gab y luego REYNA, un dúo de pop brillante y electrónico que recuerda a Robyn o Tegan y Sara (que las recomiendan). Estas jóvenes mexicano-estadounidenses acaban de fichar por la casa de management de Billie Eilish y de lanzar el single The way I loved you, un himno queer que las consolida como referente para la comunidad LGTBIQ+ y, claro, para todos los públicos