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De las Spice Girls a Ana War. De 'Wannabe' a 'Lo malo'... CANCIONES que nos hicieron FEMINISTAS

Social

Canciones cantadas por mujeres y cuyas letras, aunque no fuéramos conscientes de ello, entraban por un oído pero no salían por el otro. Se quedaron en nuestras cabezas y quizá contribuyeran a provocar nuestro despertar feminista...

Las Spice contraatacan: han vuelto, por tercera vez, para hacer un tour durante 2019. El próximo 8 de julio se cumplen 23 añitos desde que lanzaran su exitazo mundial "Wannabe". Aún la bailamos en los bares como si fuera ayer cuando la oíamos en la radio, en el cassette o en algún programa musical de la tele.

La Generación Nylon se nutre de mujeres fuertes, inteligentes y contemporáneas. Reales. Lo que se entiende por auténticas en estos tiempos de cambio y contradicción. Mujeres que encarnan los valores de hoy para una generación a la que algunos critican su falta de ellos.
Ellas son el elenco de nuestra cover story de mayo: Paula Usero, Mary Ruiz, Belinda Washington, María Valero y Bely Basarte.

Sus letras fueron el despertar de muchas, aunque no hayamos sido conscientes hasta más tarde (¿quién sabía la letra? Cantábamos en lo que pensábamos que era inglés y no lo era –"guachumeri meri meri", decíamos en mi cole-), y que siguen vigentes hoy.

Fue el inicio de un despertar de canciones cantadas por mujeres y cuyas letras, aunque no fuéramos conscientes de ello, entraban por un oído pero no salían por el otro: se quedaron en nuestras cabezas. Quizá contribuyeran a provocar nuestro despertar respecto a las generaciones anteriores de mujeres.

De escuchar que "era feliz en su matrimonio aunque su marido era el mismo demonio", que aseguraba Cecilia, a "A mí me gustan más grandes, que no me quepa en la boca", que manifiesta Becky G., hemos recorrido mucho camino… cantando.

Empezaba fuerte Mel B. (yo era esta Spice, ¿tú cuál eras?): "Te diré lo que quiero", lo que realmente quiero". Wow! Porque no era tan común, y en eso algo hemos mejorado, llegar y plantarle a un tío de entrada lo que una quiere y, además, metiendo prisa: "Si quieres estar conmigo mejor hazlo rápido".

La frase ultra boom de la canción, sin duda, es: "Si quieres mi futuro olvida mi pasado". Porque claro, alma de cántaro, me gustas mucho pero antes también hubo otra gente que me gustó hasta las patas. Por cierto, gustar en pasado. PA-SA-DO. Pues eso.

En ese mismo año, 1996, lanzó su primer álbum una rubia maja y bailonga que, con un ritmo maquinero muy de aquel momento, nos hablaba de un tema complicado: un novio controlador. Esto nos cantaba Rebeca:

Siempre estuve en casa sin poder salir

Querías ser mi dueño.

Yo a ti te quería y no podía ver

Que aquello era un infierno.

Tú siempre fuisteDuro de pelar, duro de pelar

Yo siempre en casa

Loca por amar, loca por amar

Hasta que se soltó el pelo, se pintó la cara, se perdió en la noche y se quemó en la playa (esto último suponemos que no mucho, porque ahora se le ve estupenda).

En 2001 las Destiny's Child alardeaban de que todos sus anillos, ropas, jaranas y cuentas se las pagaban ellas solitas. Es más, decían muy sinceras y dignas que solo llamaban al maromo de turno cuando se sentían solas y que nada de quedarse a dormir hasta el día siguiente: "Cuando todo haya terminado, por favor lévantante y vete".

Al año siguiente, sin medio pelo en la lengua, Kate Ryan lo petaba:

Todo es un caos a mi alrededor

todos mis ideales, palabras estropeadas

Busco un alma que pueda ayudarme

Soy de una generación desencantada

(…)Ya nada tiene sentido, ya nada está bien

Con su versión de "Désenchantée" (la original es de la canadiense Mylène Farmer) nos estaba anticipando toda esa frustración, las terribles expectativas de futuro peores que las de nuestros padre y todas esas cosas tan alentadoras que se dicen de las generaciones Z y millennial: desencantadas, y no es para menos.

En 2006 la diosa Beyoncé, cantando ya sin las otras Destiny, se ponía toda chula al echar a su novio de casa, pues le había engañado con otra. En "Irreplaceable" dejaba bien clarito que él era reemplazable porque ella podía (puede) encontrar a otro en cuanto le dé la gana. "De hecho, estará aquí en un minuto", le decía mientras le animaba a darse vidilla en irse de su mansión.

Luego vinieron "Roar" (2013), en la que Katy Perry se levantaba, se sacudía el polvo y rugía bien fuerte al tipo que la estaba oprimiendo: "Prepárate porque ya he tenido suficiente. Lo veo todo, lo veo ahora"; y la sacudida de Taylor Swift("Shake it off", 2014) para quitarse de encima las habladurías sobre si sale hasta muy tarde o tiene demasiadas citas.

"Pero ahora el tiempo me cambió", cantaba Rebeca para explicar su transición entre estar junto al maltratador y mandarlo a tomar viento. En este tiempo ha cambiado la música y estamos sacando fuera lo malo, que cantan a dúo Aitana y Ana Guerra. La cumbia, un género nacido en Colombia con letras desde luego poco feministas, está ahora abanderada por mujeres que cantan sobre qué les gusta, qué no van a aguantar y, también, sobre las víctimas de violencia de género. Miss Bolivia, que es de Argentina, canta sobre el feminicidio y la culpabilización de la mujer en "Paren de matarnos":

Dicen que desaparecí porque andaba sola por ahí

Porque usaba la falda muy corta, se la pasan culpándome a mí

Me dijeron que diga que sí, me mataron desde que nací

Me obligaron a ser una esclava: lava y lava, y a parir


Y no podía faltar un canto contra el amor romántico. La Otra, que tan bien sabe cantar las cosas, recuerda en "Contigo" que:

Yo no me muero si no estás aquí,

puedo andar bien caminando sin ti

no me haces falta ni eres mi media naranja en la vida

voy aprendiendo a curarme yo misma todas mis heridas

Pero contigo,

es cierto que el mundo parece un poco menos feo

Contigo,

es cierto que a veces romper las cadenas duele un poco menos

Y aprendo contigo y contigo camino,

me encanta todo lo que hemos compartido




Quizá seamos una generación desencantada... Pero también empoderada. Gracias a canciones como éstas.