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¿Volverá el ABANICO a la moda?

Tendencias y estilo
Getty Images

Pasó de Egipto, a Grecia, a Asia y aterrizó con fuerza en España. Y sí, el accesorio que parecía relegado a épocas pasadas, de mucho calor y regalos de boda también. Te contamos todo sobre este complemento que tiene, incluso, su propio lenguaje.

Con la ola de calor todos hemos comenzado una exhaustiva búsqueda de amigos con piscina, ventiladores, aires acondicionados y sí, también ha hecho que nos planteemos empezar a incluir en nuestros looks un abanico para ir fresquitos por la calle.

Une la cultura egipcia, la asiática y, por supuesto, la española

El abanico es un accesorio de moda que, aunque a día de hoy no tenga un uso extendido (sobre todo en las generaciones más jóvenes) sí que cuenta con una historia curiosa. Su origen se remonta al antiguo Egipto donde tenía un tamaño bastante superior al actual y donde se utilizaba únicamente en ceremonias. Posteriormente la cultura griega quiso imitar al imperio egipcio creando los suyos pero, no fue hasta el siglo VII, en China, cuando se creó un abanico "de mano" tal y como los conocemos a día de hoy. A Europa no llegaron hasta el siglo XV, cuando los portugueses los trajeron desde Asia en sus rutas comerciales. Siglos más tarde, en el XVII, España se convierte en uno de los primeros productores del mundo de abanicos gracias a la Real Fábrica de Abanicos. Curiosamente, y lejos de lo que se piensa, el abanico era usado tanto por hombres como por mujeres y no es hasta el siglo XX cuando se asocia únicamente con las mujeres de la época y, ellas, con el mayor ingenio posible, decidieron crear un lenguaje del abanico. Vamos, lo que debió ser el Whatsapp de la época.

A día de hoy, el abanico no forma parte del imaginario colectivo habitual de accesorios. Sin embargo, hay varios factores que parecen apuntar su regreso y no parece estar muy lejos el día que Rosalía aparezca con uno (con glitter y joyas por supuesto) y es que Rihanna ya lució uno de Puma años atrás ¡Pura fantasía!

FENTY x PUMA by Rihanna : Backstage - Paris Fashion Week Spring/Summer 2017 Getty Images

ABANICOS 'DE LUJO'

No han sido pocas las firmas de lujo que han apostado por lanzar este accesorio con monogramas o con el nombre impreso. Gucci o Louis Vuitton han hecho ya sus colecciones, amparadas por celebrities como Beyoncé (quien llevó un paipái de Alessandro Michele para Gucci a un partido de la NBA) o la icónica musa almodovariana, Rossy De Palma.

Alexa Chung, Beyoncé o Rossy de Palma ya han lucido este accesorio.Getty Images


Karl Lagerfeld en 1991Getty Images


EL ABANICO EN 2019

Fern Fans es una firma que, desde su creación en 2017 ha vuelto a poner los abanicos en el punto de mira. Creada por Daisy Hoppen y Amanda Borberg, se centra en crear abanicos contemporáneos y adaptados a los gustos de la mujer más millennial. Todos los de su tienda están creados en España y están fabricados con madera y algodón.

Ha sido esta firma justamente la que se ha aliado con la hermana más cool de H&M, & Other Stories. Ambas marcas han creado una colección de abanicos que mezclan lo tradicional y lo más innovador. Los abanicos cuentan con efectos como degradados, más actuales, colores vibrantes y también flores pintadas a mano.




EL LENGUAJE DEL ABANICO

Durante el siglo XIX y principios del XX los abanicos eran un accesorio imprescindible. Las mujeres los llevaban y, en un afán de esquivar a sus madres o acompañantes encargadas de velar por su seguridad, inventaron un lenguaje con ayuda de los abanicos, logrando así que ligar en las fiestas fuese factible y haciendo que el abanico fuese el Whatsapp (y casi el Tinder) de aquella época. No creas que sólo podían decirse tres o cuatro cosillas, no. Abanicarse no era nada casual y, como te equivocases de mano o hiciese demasiado calor como para abanicarte rápido igual estabas diciendo cosas que no pretendías ¡ups!


Portrait of blonde woman holding fan Getty Images


He aquí un pequeño diccionario del lenguaje del abanico:

  • Sostener el abanico con la mano derecha delante del rostro: sígame.
  • Sostenerlo con la mano izquierda delante del rostro: busco conocimiento.
  • Mantenerlo en la oreja izquierda: quiero que me dejes en paz.
  • Dejarlo deslizar sobre la frente: has cambiado.
  • Moverlo con la mano izquierda: nos observan.
  • Cambiarlo a la mano derecha: eres un osado.
  • Arrojarlo con la mano: te odio.
  • Moverlo con la mano derecha: quiero a otro.
  • Dejarlo deslizar sobre la mejilla: te quiero.
  • Presentarlo cerrado: ¿Me quieres?
  • Dejarlo deslizar sobre los ojos: vete, por favor.
  • Tocar con el dedo el borde: quiero hablar contigo.
  • Apoyarlo sobre la mejilla derecha: sí.
  • Apoyarlo sobre la mejilla izquierda: no.
  • Abrirlo y cerrarlo: eres cruel.
  • Dejarlo colgando: seguiremos siendo amigos.
  • Abanicarse despacio: estoy casada.
  • Abanicarse deprisa: estoy prometida.
  • Apoyar el abanico en los labios: bésame.
  • Abrirlo despacio: espérame.
  • Abrirlo con la mano izquierda: ven y habla conmigo.
  • Golpearlo, cerrado, sobre la mano izquierda: escríbeme.
  • Semicerrarlo en la derecha y sobre la izquierda: no puedo.
  • Abierto, tapando la boca: estoy sola.