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¿Quién es la estilista de Rosalía y Billie Eilish?

Tendencias y estilo

Samantha Burkhart es la mujer detrás de los outfits más comentados y celebrados de Rosalía y Billie Eilish, con los que ambas han triunfado en COACHELLA y sus últimos videoclips y conciertos

Samantha Burkhart fue artista antes que estilista. Tiene sentido, porque su proceso de crear un outfit es, en cierto modo, un trabajo artístico: requiere práctica, creatividad y habilidad. Pero Burkhart no era solo una artista, era una Artista. "Tengo un máster en Bellas Artes, y me mudé a Los Ángeles para ir al Art Center", nos cuenta. "Hice instalaciones a gran escala y pinturas". Llegó un punto, sin embargo, en que la acabó frustrando la sensación de "tener que ser talentosa en todo momento, ir creando mi propia visión constantemente", y decidió probar algo más.

Esto ocurrió a principios de los 2000, rememora Bukhart, cuando estilistas como Rachel Zoe acababan de entrar en el negocio. Así que su reacción inicial cuando su mejor amiga le preguntó si quería ayudarle a hacer el estilismo de Mariah Carey un verano, ella le respondió: "¿Qué es una estilista?".

"Era algo de lo que no tenía ni idea", cuenta. "Ni siquiera sabía lo que era un showroom. Pensaba que si ibas a un fitting, te presentabas solo con una cosa". Su primera experiencia no fue precisamente halagüeña. Se presentó como becaria para una estilista y, en 24 horas, la mujer para la que estaba trabajando despidió a su primera asistente. "Fue emocionalmente caótico", dice la artista. "Fue duro".

Sia, su primera clienta importante

Pero parte de lo que la expulsó del mundo del arte es lo que la atrajo hacia el estilismo, especialmente para músicos. "La visibilidad de lo que estaba creando era muy minimal, muy nicho", explica. "La música es para todo el mundo... Es una gran plataforma visual". También ayuda el hecho de que empezara justo cuando Lady Gaga también estaba empezando, y probablemente no haya mejor artista para mezclar moda, arte, lo visual y la música: "Dejé mi carrera como artista y decidí que solo quería trabajar con gente del mundo de la música para ayudarles a expresarse visualmente".

Pero hacerte un hueco en la industria es en realidad tan difícil como parece en El diario viste de Prada. "El estilismo es complicado", explica Burkhart. "La presión, la responsabilidad, tener que estar pendiente de cientos de cosas y además hacer a la gente feliz y estar a su disposición". Fue asistente durante cinco años y después decidió establecerse por su cuenta tras tener un bebé. "Sentí que mi vida tenía que reflejar el punto en el que estaba, y tuve que forzarme a dar el salto", explica.

Lo siguiente fue encontrar clientes. La primera importante fue Sia, con la que pudo contactar porque su marido y el de Sia eran amigos. "Despidió a su estilista como cinco días antes de los Grammy y me llamó", recuerda. Tuvo suerte y siguió teniéndola, como cuando empezó a trabajar con Billie Eilish "cuando tenía 10.000 seguidores en Instagram y una canción en SoundCloud". Pero lo que algunas personas consideran suerte, otros lo llaman buen instinto. Después de todo, encontrar a gente con la que trabajar va de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado, nos recuerda Burkhart, pero también de corazonadas: "Para mí, todo se ha reducido a tener una idea del tipo de gente con la que quería trabajar y poder llegar hasta esas personas".




Además de Eilish y Sia, otras de las clientas de Burkhart son Poppy y Rosalía. Todas tienen estilos diferentes, pero lo que las une es tener una visión fuerte como artistas. A Eilish, dice, le gusta mezclar diseñadores como Off-White y Margiela con piezas de segunda mano, y es algo que ha estado haciendo desde que empezó. "Es emocionante verlo, y creo que sus fans realmente conectan con eso". "Es alguien con el que te puedes identificar. Podrías ir al centro comercial y comprarte lo que ella se compra". Mientras Eilish es muy tom boy (se niega a llevar tacones incluso botas de plataforma), Poppy es básicamente lo contrario. Ella es más avant.garde y ha lucido prendas que venían directas de la Semana de la Moda de París, como el mordaz vestido de Viktor & Rolf llevó a los premios iHeartRadio Music Awards de 2019.



El look de Rosalía en 'Con altura'

Rosalía, una de las clientas más recientes de Burkhart, es una gran mezcla entre los estilos de Eilish y Poppy. No le tiene miedo a unos pantalones baggy ni a un mono de látex verde ajustadísimo, y puede llevar ambas cosas con facilidad. "Es capaz de poseer, de hacer suyas, de habitar cosas que realmente están en el ambiente... No se pierde en las prendas y las lleva con tanta personalidad que se convierte en una capa de un todo. Como, por ejemplo, en un videoclip: la coreografía es ya espectacular, la canción es espectacular, así que el estilismo se convierte en una capa extra más de todo eso".

Un ejemplo perfecto de esto es el video más reciente de la cantante con J.Balvin, Con Altura. La ropa destaca claramente: pendientes llamativos, Louis Vuitton colorido de pies a cabeza y un montón de neón reclamando protagonismo. Es como Miami mezclado con una cyber girl de los 90. Es muy bueno. "No quería que fuera cursi, así que me centré en mezclar piezas vintage de diseñadores icónicos con moda más contemporánea", nos explica Burkhart. Uno de los looks que destaca es el corsé rojo de llamas vintage de Thierry Mugler, que Rosalía luce combinado con botas Balenciaga. Como tuvo que trabajar a contrarreloj, Burkhart también tuvo que ponerse creativa y utilizar un sujetador de Savage + Fenty como top. La cantante también lleva su propio par de pendientes españoles.



Incorporar el DIY es común para Burkhart. Cuando hablamos, menciona que le está poniendo diamantes falsos en unos shorts para la actuación de Eilish en Coachella. Como estilista, habitualmente trabajas con un montón de firmas y diseñadores, pero tampoco renuncia a hacer algo ella mismo. "Es muy emocionante ir al centro y comprar tela o materiales para fabricar un estilismo y convertir en realidad la visión de alguien", comenta. Ante todo es una artista, y tener perspectiva es algo que le ha ayudado a no dejarse atrapar en la locura que a veces es el mundo de la moda. "No es que me muriese por ser estilista y creo que, en muchos sentidos, es lo que me hace tener éxito como estilista", reflexiona. "Puedo verlo con un poco de distancia y disfrutarlo en vez de pensar que triunfar o no es crucial para mi vida... Ha sido liberador".

Puede que eso haga que le resulte más fácil abandonar la industria, algo que dice que se ha planteado si alguna vez el mundo del estilismo le acaba desilusionando como hizo el del arte. ¿Qué piensa que puede ser su próxima aventura? "Quizá diseño de interiores", dice rápidamente. "Es la progresión natural de muchos estilistas, pasar de crear el estilo de personas a hacerlo con hogares. Es casi lo mismo. Pero bueno, la casa no te manda un whatsapp a las 11 de la noche para preguntar por el pendiente que tiene que llevar".

Contenido publicado originalmente por Taylor Bryant en NYLON US
Traducción: Laura Caso
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