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Diversidad en la moda actual. ¿Moda ética, estrategia de marketing o avance necesario?

Tendencias y estilo
Getty Images

Durante el último año las grandes firmas de moda han sufrido numerosos cambios. Desde el hundimiento de Dolce & Gabanna hasta el abandono de las pieles en Prada. La industria de la moda está cambiando para bien y la culpa (y el mérito) lo tienen los millennials que apuestan por la moda ética en todas las acepciones del término.

La moda, al igual que el mundo, ha cambiado (y sigue haciéndolo) radicalmente. Hace menos de lo que nos gustaría las pasarelas estaban repletas de modelos de 90-60-90 generalmente de raza caucásica y bajo el paraguas de unos cánones que cada vez están mas obsoletos. El consumidor ha mutado, es el resultado de una generación inconformista y cuya forma de pensar también se ve reflejada en su manera de vestir. Las exigencias a las marcas cada vez son mayores y no sirve con una estética. La moda ética se impone. Los valores que trasmita, el uso de pieles o unos comportamientos cuestionables pueden hacer que lo que algún día fuera una gran casa de moda, caiga en picado.

Dos son los ejemplos más recientes que encontramos de ello. El primero el pasado mes de noviembre, cuando Stefano Gabanna realizó unas polémicas declaraciones ofensivas para la cultura china y, tras un anuncio que fue tachado de racista, la icónica casa Dolce & Gabanna se vio obligada a cancelar el que prometía ser el show del año en Shanghái. No solo eso, millones de clientes de todo el mundo quemaron sus prendas y muchas tiendas de la firma se vieron obligadas a cerrar. ¿La respuesta de la firma? Aseguraron que había sido un hacker, sin embargo, el público no lo creyó.


El segundo ejemplo: la caída de Victoria's Secret. Si bien el desfile anual de la firma de lencería era todo un hito y una cita televisiva, las bajas cifras de audiencia de este año han hecho que se vean obligados a cambiar del formato, replantearse su mercado y trasladar el desfile a otra plataforma. ¿Las causas? Más allá de un espectador cansado, el detonante fueron las declaraciones del por entonces director de marketing de la firma, Ed Razek. Este aseguró que no se verían modelos trans ni de talla grande sobre sus pasarelas debido a que "se trataba de un espectáculo de fantasía y entretenimiento" y que "el público no tenía interés en ello". Después de estas declaraciones el desfile de Victoria's Secret 2018 fue el menos visto de la historia. Quizás el público si quería ver cosas distintas, Ed.


Esto son solo dos ejemplos de cómo el público "castiga" a las firmas que no cumplen las exigencias del público pero también existe el ejemplo contrario. Asos dejó hace unos años de retocar con Photoshop a sus modelos para eliminar estrías, celulitis o acné y los usuarios no dejaron de aplaudirlo. Lo mismo ha hecho Rihanna con su nueva firma de moda Fenty, subiendo a redes una fotografía de una modelo luciendo cicatrices sin retoques.

A esto podemos sumarle el papel de Winnie Harlow, quien se ha posicionado como una de las modelos más cotizadas del planeta, algo que hace algún tiempo era impensable para una modelo con vitiligo.



También firmas como Prada han abandonado el uso de pieles y Burberry lanzó un programa de becas el pasado mes de marzo para reforzar la diversidad en la industria.

Todo esto solo ha pasado en menos de un año, lo cual es un claro indicativo de que la industria está cambiando y que los valores de las firmas se adaptan a aquellos que tiene el consumidor, que debido a "armas" tan poderosas como las redes sociales cada vez parece tener más importancia. En la moda ya no es la gran firma la que dicta qué querremos llevar. Parecen ser los compradores los que saben que son piezas clave, y ha sabido utilizar ese poder para exigir a las marcas una mentalidad más inclusiva, diversa y abierta. Por supuesto, las marcas saben que justamente esto vende y muchas parecen aceptar encantadas.

Marketing o avance necesario. Sea como sea, que la moda ética sea cada vez más de todos y para todos es algo digno de celebrar.



El fenómeno 'slow fashion' surgió como una alternativa al consumo masivo de moda. Y no sólo es bueno para el planeta o para las personas que trabajan en la industria, sino que las prendas te durarán mucho más y no tiene por qué ser más caro que la alternativa industrial.