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TEGAN y SARA son lo más

Entretenimiento

Las cantantes estadounidenses presentan su noveno disco de estudio junto con un libro en el que relatan sus experiencias con la música, el sexo y las drogas

Me preocupaba no poder distinguir a Tegan y Sara. Gemelas idénticas, a veces pueden ser difíciles de diferenciar en las fotos: ¿Es Sara más alta? ¿Tegan tiene el pelo más corto? En el escenario las dos actúan de forma apasionada, gimen al micrófono, hacen que sus guitarras gruñan como riot girls, o se desenvuelven a ritmo de punk en vez de quedarse calladas. Luego bromean, cuentan historias... Pensé que podría equivocarme, llamar a Tegan "Sara" o Sara "Tegan" y luego morir de vergüenza. Pero tan pronto como las conocí, supe que eso sería imposible.

De cerca, no solo tienen estilos diferentes, cada una tiene una presencia profundamente diferente y dejan huella de inmediato. Nos sentamos a cenar en un restaurante lleno de gente en el West Village de Nueva York y, Tegan, casi de inmediato, comenzó a hacer bromas, mirándome a los ojos. Hablaba rápido y con el entusiasmo de un niño que quiere contarte un secreto. Sara hablaba despacio, es más tranquila, más pensativa. A menudo, su mirada se desviaba hacia arriba, a la derecha, como si estuviera buscando las palabras correctas para acertar expresando sus pensamientos. Aunque la había visto rugir en el escenario, en persona, tuve que acercarme para escucharla.


Foto: Lindsey Byrnes


Había sido un largo día de entrevistas consecutivas y sesiones de fotos, todo para promocionar su nuevo álbum, Hey, I'm Just Like You, una colección de canciones que escribieron en su adolescencia. "No hay ningún lugar en el que prefiramos estar que no sea aquí contigo", abrió Tegan, sonriendo mientras se acomodaba en su silla. Estoy segura de que era mentira: habían estado trabajando desde el desayuno y debían estar exhaustas. Si me pongo en su situación, preferiría estar en casa, en la cama, antes que conmigo. Pero son inteligentes, agudas, exudan una fuerte profesionalidad, una especie de gracia inherente. Aunque parecen muy jóvenes, las hermanas, ahora de 38 años, han estado en este negocio alrededor de veinte años. Comenzaron de forma underground, tocando canciones pop que escribieron con la guitarra de su padrastro, pero ahora, dos décadas y nueve álbumes después, son veteranas. Saben perfectamente lo que están haciendo.

Tal vez sea porque están tan acostumbradas a la fama que se sienten cómodas haciendo algo que haría que mucha gente se estremeciera: repasar públicamente su adolescencia. Just Like You y High School son proyectos gemelos. Las canciones y la narrativa están estrechamente entrelazadas y en ellas las hermanas cuentan sus años de formación con todo su dolor y seriedad y hablan sin tapujos de su pasado.


Foto: Lindsey Byrnes


Las memorias que escribieron juntas trazan sus vidas desde los quince hasta los dieciocho, detallando sus enamoramientos, peleas, inseguridades, pasiones, su experimentación con las drogas, y sus primeros y torpes intentos con la música y el sexo. El libro es crudo y minucioso, y sus líneas capturan la tierna vulnerabilidad de esa época con una franqueza que rara vez he visto antes. Todas las ansiosas, bellas y estúpidas pasiones de la adolescencia se expresan con un realismo desconcertante: la intensidad bruta del material puede despertar la empatía del lector. Sara reprodujo un par de notas sucias y llenas de fantasía que intercambió con una novia de bachillerato; Tegan escribió con respeto y reflexión sobre sus primeras experiencias con el ácido. Yo, por mi parte, habría invertido en su juventud sabiendo perfectamente en qué se iban a convertir.

La honestidad es a menudo incongruente. A veces, incluso, agresiva. Las historias de amores secretos, amistades tóxicas, desamores tempranos y nuevas pasiones pueden recordarte tu propia adolescencia. Te encontrarás experimentando sentimientos de la adolescencia junto con Tegan y Sara, queriendo protegerlas de todas esas heridas formativas. En cierto modo, el libro consigue lo mismo que sus álbumes: te seduce en la intimidad de sus emociones, haciéndote compartir los anhelos, las frustraciones, las angustias y las emociones de las hermanas. Sus sentimientos se vuelven tuyos.


Foto: Lindsey Byrnes


Hey, I'm Just Like You es otro ejercicio de autoexposición. Compusieron el álbum con canciones que habían escrito en bachillerato, canciones que encontraron en viejos cuadernos en la casa de su madre. Ahora, siendo hábiles músicos de estudio y productoras con décadas de experiencia en su haber, Tegan y Sara decidieron darle a las canciones el rollo que nunca hubieran podido pagar en su momento. En las canciones, doce en total, encuentras arreglos reales, valores de alta producción y las suaves voces de las rockstar. El resultado es que el talento de estos primeros esfuerzos de composición de canciones brilla aún más que hace años. La canción principal y el primer sencillo, "I'll Be Back Someday", muestra agudos instintos pop, con coros pegadizos y puentes engañosamente sofisticados, todos vestidos con la sensación de irreverencia y ansia de amor de un adolescente. Pero no solo hay habilidad musical en estas canciones, también hay mundanalidad, una inesperada sensación de haber enfrentado el sufrimiento. Casi puedes escuchar su trabajo posterior haciendo eco en el fondo, esperando a nacer.

"Hace poco hablé con una persona que nos conocía desde que éramos adolescentes y nos ayudó a comenzar en la industria", dijo Sara, "e hizo un comentario sobre cómo, en el pasado, no entendía por qué la gente era tan dura con nosotros. Nos dijo: "Estaban buscando algo complicado en vuestra música, y vosotras no erais complicadas". Nos sentimos muy ofendidas. Pensé: ¿Nos estás tomando el pelo?"


Foto: Lindsey Byrnes


"A los diecisiete años había vivido toda una vida", continuó Sara. "Había pasado por el suicidio, había pasado por la muerte, había pasado por la violencia... ¿Qué más necesitas? Si fuese un niño, tuviese diecisiete años y hubiese ido a la guerra, todo sería romántico. Siento que le debemos una segunda oportunidad a nuestros yo adolescentes para escribir esa narrativa y decir "no, no vamos a añadir nada a este álbum ahora. Solo estamos demostrando que a los diecisiete años teníamos sustancia y algo importante que decir sobre la adolescencia, pero también sobre la vida ". En este sentido, el proyecto es un ejercicio para tomarse en serio a los adolescentes, para prestar atención y respetar a un grupo de edad que a menudo no lo recibe.

Dejando a un lado la catarsis, ¿no se sienten expuestas o avergonzadas al volver a visitar una parte de su vida que para muchos de nosotros está llena de esperanzas equivocadas y heridas profundas? ¿No es doloroso regresar emocionalmente a la secundaria? En realidad no, contestaron. De hecho, Tegan y Sara tienen un profundo interés en su adolescencia. Me hablaron sobre este momento en sus vidas con un entusiasmo que puede sonar como anhelo. Por aquel entonces, eran menos mundanas, más inocentes, y ven ese periodo como cuando sus relaciones con la música, el sexo y las drogas psicodélicas se fusionaron en sus mentes en un solo cuadro de potencial expansión mundial.


Foto: Lindsey Byrnes


"¿Sabes cómo para mucha gente hay ciertos recuerdos o momentos de sus vidas que son inolvidables como la universidad, etc.?" Sara me preguntó, añadiendo: "No fuimos a la universidad ... En esos tres años aprendimos a escribir canciones. Pasamos de no saber tocar música a que me ofrecieran un contrato discográfico. Empecé a follar con chicas." Sus ojos se abrieron de par en par, pensando de nuevo en las formas en que la escuela secundaria le había formado. "Estas cosas están quemadísimas en mi cerebro porque fueron las cosas más importantes que me habían sucedido. Debido a que nuestra carrera comenzó a partir de ese período, siempre digo a la gente que es imposible para mí encerrar y desechar esas vivencias como otras personas lo hacen con sus experiencias en la escuela secundaria. Ahí es realmente cuando comenzó nuestra carrera ".

En más de un sentido, también es cuando sus vidas comenzaron. Su secundaria sucedió cuando Tegan y Sara se convirtieron en las mujeres que son.

Reunieron sus recuerdos en el libro gracias a una enorme cantidad de fotos, diarios, mixtapes y videos que hicieron en ese momento. Se puede intuir una especie de hábito adolescente de autodocumentarse, una convicción de que las cosas que estaban experimentando entonces, cuando eran adolescentes, eran cosas que querrían recordar algún día. Dijeron que era fácil reconstruir sus recuerdos de la secundaria cuando escribían, porque habían pasado tanto tiempo relatando esa parte de sus vidas como viviéndolas. Guardaron cada pedacito de ella.


Foto: Lindsey Byrnes


Las vidas de Tegan y Sara se han vuelto mucho más complicadas. Es natural en algunos aspectos, es la experiencia universal de envejecer. Pero también es algo inherente a su forma de vida: han sido famosas durante 20 años y se sienten cansadas, sobreexpuestas. A veces, escribir con tanta intensidad sobre sus propias vidas puede ser agotador; a veces, no se reconocen en las entrevistas o en las imágenes publicitarias, donde son representadas como glamurosas estrellas de rock, o en los fans, que las ven como modelos a seguir. Después de tantos años de exposición y fama, de mostrarse al mundo, es difícil para ellas saber lo que les queda, difícil conocer la relación entre las mujeres que son y las que las miran desde las vallas publicitarias, carteles y pantallas de televisión.

La fama puede tener estos efectos en las personas: divide y multiplica el yo. En cierto sentido, hay múltiples Tegans y múltiples Saras viviendo en sus canciones, en revistas, en las mentes de sus fanes. Entre todas estas representaciones de ellas mismas, las hermanas pueden sentirse perdidas, como si estuvieran atrapadas en una sala de espejos.


Foto: Lindsey Byrnes


También han tratado de usar esa fama para bien. Ambas están orgullosas de sus carreras, habiéndose arriesgado a la discriminación y al rechazo en una era en la que los derechos de los homosexuales no estaban tan establecidos como ahora, y en una industria que todavía puede ser hostil para las artistas lesbianas. Su ejemplo allanó el camino para que otras siguieran sus pasos: es difícil imaginar que artistas queer como Hayley Kiyoko o King Princess puedan tener las carreras que tienen sin que Tegan y Sara primero facilitasen parte del camino. No fue fácil: hablan sobre la homofobia que sufrieron en su carrera inicial, les tildaron de tampon rock, llegando incluso a sugerir que las hermanas mantenían relaciones sexuales entre ellas o hablando de que "no les gustan las pollas". Hubiera sido más fácil, dicen, permanecer en el armario o disimular lo queer. "En este momento podría nombrar a 10 artistas queer que están comenzando sus carreras, que dicen que se les pide que no hablen de su identidad, que como mucho consideren decir "bisexual", dice Tegan. Nunca han considerado ocultarlo. Ese no es su estilo.

Fue mientras hablaba de esto que noté que las hermanas se ponían serias. Es un territorio que han cubierto en bastantes entrevistas y tal vez están cansadas de hablar sobre eso, cansadas de hablar del dolor que han sufrido. Pero vale la pena insistir en cuánta integridad mostraron al salir del armario siendo personajes públicos en 1999. Podrían haber tomado el camino fácil y volver al armario, pero no lo hicieron. Estaban haciendo lo correcto.


Foto: Lindsey Byrnes


Una vez, dice Tegan, un hombre se le acercó para decirle que su ejemplo le había ayudado a comprender su propia sexualidad y, finalmente, le llevó a salir del armario. La había visto no solo como una celeb, sino como alguien que había sido fiel a sí misma cuando había mucho en juego. La imagen que el hombre vio de Tegan no era la forma en que ella se veía a sí misma, no exactamente, pero el abismo entre ella y la versión de ella que él tenía parecía llena de potencial, como algo que ella podría usar para construir un mundo más justo.

Para Sara, la fama es un poco más cargante. Al igual que muchas mujeres famosas, a veces las hermanas reciben mensajes de odio o críticas, y duele. "No me gusta ser una figura pública, es cierto", dijo. "Creo que si diese menos miedo, probablemente me gustaría más. Pero tengo miedo. Tengo miedo de los acosadores, de las personas que nos mienten. Gente que nos envía cartas con fotos de sus pollas. Hay personas que tratan de averiguar dónde vivo o de saber de mi novia o de su familia o la mia. Miles de páginas de personas criticando nuestros cuerpos o los cuerpos de nuestras novias. Personas que escriben contenido sexual sobre mí y Tegan follando con ellos en Internet ".


Foto: Lindsey Byrnes


La cuestión de cómo ella y Tegan se convirtieron en objetivo para tal odio es algo que ha rondado la cabeza de Sara, le ha hecho ser cautelosa y vulnerable de formas que la agotan. "Me incomoda muchísimo dar a la gente algo más de lo que ya les estoy dando", dijo. "En algún momento de mi carrera, pensé: ¿Me siento lo suficientemente bien en el escenario como para aceptar lo mal que me siento al leer comentarios sobre personas violándonos en Internet? La respuesta en ese momento de mi vida fue no".

Entonces, ¿por qué seguir tocando? Tegan intervino con una sonrisa irónica, sonriendo maliciosamente al otro lado de la mesa a su hermana: "¡El dinero!"


Foto: Lindsey Byrnes


Terminamos la cena y la camarera, que reconoce a Tegan y Sara, trajo un trío de sorbetes de frutas para el postre, cortesía del chef. Puedo decir que las hermanas se sintieron avergonzadas por la pequeña muestra de trato preferencial; no era su intención que se les reconociese y ni siquiera tenían mucha hambre. Deslizan pequeñas cucharas de plata por sus bolas de mango y pera.

Anteriormente, al pensar en cómo habían cambiado sus vidas desde los eventos descritos en la escuela secundaria, Tegan había bromeado sobre la tontería de crecer, la forma en que el envejecimiento cambia tus deseos y debilita tus vanidades. Si sus "yo" adolescentes pudieran verlos ahora, dijo, estarían encantadas, asombradas, de lo famosas y exitosas que son. "Si nos conociesen nos preguntarían, '¿Chicas, qué?' Y replicaríamos: "Tenemos mucho éxito, míranos. Somos increíbles. Tenemos unas novias increíbles. Mamá está genial. Y todavía somos amigas de todos los de secundaria". Y ellas contestarían, 'La hostia'".


Foto: Lindsey Byrnes


Pero también es posible que su yo adolescente pudiese no reconocerlas ahora. Hay algo que sí que ha cambiado desde la escuela secundaria: ahora, significan algo para las personas, para personas a las que nunca han conocido. Ese significado pesa mucho sobre ellas: lo sienten como una carga y como un tipo de responsabilidad solemne.

Cuando nos levantamos para irnos, pensé que las hermanas habían decidido escribir sobre la escuela secundaria seguramente porque fue su último periodo de vida en el que dejaron de ser anónimas. Su primer álbum salió cuando tenían diecinueve años. Ahora tienen treinta y ocho. Cuando comenzaron, dijo Tegan, Elliot Roberts, el manager que las firmó, les aseguró que iban a ser la voz de su generación. "Le decía eso a todos y todas las artistas", dijo, a carcajadas. "Me hizo reír tanto... Ninguna de nosotras será la voz de nuestra generación". Tegan y Sara no están preocupadas por eso. Solo están tratando de hablar por sí mismas.

Texto original de Noira Donegan - Nylon US. Traducido por Luca López



EDITORIAL
EDITORIAL DIRECTOR: ALYSSA VINGAN KLEIN
EXECUTIVE EDITOR: KRISTIN IVERSEN
DEPUTY EDITOR: IRINA GRECHKO
FASHION EDITOR: JENNA IGNERI
BEAUTY EDITOR: TEMBE DENTON-HURST
ART DIRECTION & DESIGN: LINDSAY HATTRICK

SPECIAL THANKS TO GABRIELLE KORN

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PHOTOGRAPHER: LINDSEY BYRNES
CREATIVE DIRECTION: LINDSEY BYRNES
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PHOTO ASSISTANT: ZEINA ZEITOUN
PRODUCTION: OUI PRODUCTION

PRODUCTION
LINE PRODUCER: GUILLERMO PEREZ
VIDEO BY: DANI OKON
STYLIST: TOYO TSUCHIYA @ THE BROOKS AGENCY
HAIR FOR TEGAN: NICOLE BLAIS FOR EXCLUSIVE ARTISTS USING REUZEL
HAIR FOR SARA: WALTON NUNEZ @ THE BROOKS AGENCY USING R+CO
MAKEUP FOR TEGAN: NATASHA SMEE FOR EXCLUSIVE ARTISTS USING MAKE UP FOR EVER
MAKEUP FOR SARA: MAKEUP BY MEGAN LANOUX AT THE WALL GROUP
NAILS: MISS POP USING CHANEL LE VERNIS
PRODUCTION ASSISTANT: ELIZA JOUIN